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La restauración de Ibiza acusa al Govern de mantener las restricciones para salvaguardar los intereses de grandes grupos empresariales

«Mantener dos semanas más las restricciones puede ser una vuelta de tuerca innecesaria", advierten desde la CAEB

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La restauración de Ibiza acusa a los grupos hoteleros de presionar para mantener las restricciones Toni Escobar

La prolongación de las restricciones en la hostelería de Ibiza dos semanas más, hasta el 23 de abril, ha sentado como un jarro de agua fría en el sector, que califica de «intolerable» que el Govern mantenga esas medidas pese a la notable mejora de los indicadores de contagios de la isla, en palabras de Juan Olmos, presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes de Ibiza (ABRE). A juicio de Olmos, «el Govern no ha adoptado esa decisión por motivos sanitarios, sino para salvaguardar los intereses de los grandes grupos empresariales, que sólo tienen en mente abrir en plena temporada, pues sólo viven al calor del verano y de explotar la isla con el turismo de masas. Se han mantenido no para proteger a las personas ni para salvar vidas, sino con la vista puesta únicamente en la temporada turística», insiste.

Un camarero atiende a unos clientes en Eivissa. | T. E.

«Lo más grave -añade- es que los negocios que damos trabajo y servicio a los residentes durante todo el año estemos siendo totalmente estrangulados con la única finalidad de salvar esos intereses económicos de las grandes empresas. El Govern es el que está decidiendo quién gana dinero y quién lo pierde. Y no por un motivo sanitario, sino meramente económico». El portavoz de ABRE recuerda, en ese sentido, que Ibiza lleva «un mes con las incidencias más bajas de España y del archipiélago balear, pero aun así continúa con las mayores restricciones».

Olmos considera además que se están tomando decisiones desde el Ejecutivo balear «por impresiones, no basadas en datos científicos. A Ibiza se la sigue tildando de la isla de las fiestas y por eso tiene más restricciones que Menorca. No hay una vara de medir, no hay datos objetivos que avalen estas medidas». De ahí que afirme que el Govern «se ha saltado todos los semáforos que él mismo creó».

El Govern sólo permite atender en terrazas. | T. E.

Comparte su «indignación» Verónica Juan, presidenta de la Asociación de Bares, Restaurantes y Cafeterías, integrada en la Pimeef: «Teníamos hasta ahora un sistema de fases por el que, más o menos, sabíamos qué iba a pasar dependiendo de la incidencia de la pandemia. Ahora resulta que ni fases ni incidencias ni nada. No se puede abrir ‘por si acaso’. Con razonamientos así, ¿cuándo podremos abrir? No hay criterio».

Al sol en la plaza del Parque. | T. E.

Juan recuerda que antes de Semana Santa el Govern impidió abrir interiores «pese a la baja incidencia que había porque le preocupaba la cepa británica. Ha pasado un mes y no ha ocurrido nada. Ahora no deja abrir porque teme la posible incidencia de la Semana Santa. Dentro de dos semanas, ¿cuál será le excusa?». Como Olmos, apunta que «no existe un criterio» que explique esa decisión: «O el que hay lo desconocemos». En ese sentido, hay empresarios, que han deseado mantener el anonimato, que están convencidos de que tras la decisión del Ejecutivo balear se percibe la presión ejercida «en Mallorca por las grandes empresas hoteleras, que sólo apuestan por trabajar en plena temporada».

Los espacios interiores seguirán acotados hasta al menos el 23 de abril. | TONI ESCOBAR

«Medidas incoherentes»

Juan, por su parte, no comprende «por qué se permite la apertura de centros de ocio infantiles en los que se sirve comida y bebida, ni por qué los hoteles sí pueden dar de comer y de beber dentro de sus comedores, pero a los bares y restaurantes se les cierran los interiores». Respecto a que se culpe a la hostelería de que la incidencia de casos de coronavirus suba cada vez que se permite el acceso al interior de bares y restaurantes, la presidenta de la restauración de Pimeef es tajante: ese argumento no es válido «porque cada vez que eso ocurre se han permitido también las reuniones sociales, la movilidad geográfica, la interacción social…».

"A Ibiza la están tratando como si fuera el patio de recreo de Mallorca"

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Dentro de lo que califica de medidas «carentes de coherencia», Juan expone un caso: «Mallorca estaba tan mal antes de Semana Santa que en 24 horas cerraron el interior de los restaurantes. Pero los mallorquines pudieron viajar a las Pitiusas sin la necesidad de presentar un test a su llegada. ¿No estaban tan mal? Nadie explica por qué ha podido suceder eso. A Ibiza la están tratando como si fuera el patio de recreo de Mallorca».

Teme, además, lo que suceda tras el fin del estado de alarma el próximo 9 de mayo, momento en el que se suspenderá el toque de queda y los cierres perimetrales deberán pasar el cedazo de la Justicia: «Ya hablan de buscar la manera de poder mantener el toque de queda. ¿La idea del Govern es llegar a julio y que a las 22 horas estemos todos en casa?», se pregunta.

«Vuelta de tuerca innecesaria»

«Todas las medidas tienen ventajas e inconvenientes», reflexiona José Antonio Roselló, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Balears (CAEB). La ventaja, en este caso, es que «así se puede doblegar, aún más si cabe, la pandemia». La desventaja es que prolongar la agonía puede acabar con el sector: «Mantener dos semanas más las restricciones puede ser una vuelta de tuerca innecesaria. Este tema ya pasa muy de castaño oscuro en la hostelería, que está siendo, realmente, la pagana de toda esta situación». Opina que, de seguir así, «al final doblegaremos la curva, sí, pero el daño que se está haciendo a la hostelería es tan grande que lo mismo, cuando se inicie la temporada, ya habremos matado al sector. La política no es ir a lo fácil, sino a veces hacer juegos malabares, equilibrios difíciles».

Roselló considera grave que la conselleria balear de Sanidad «culpe directamente a la hostelería» de los brotes: «No hablo por hablar. He asistido a reuniones en las que, en ese sentido, se ha producido un salto cualitativo. Antes, y a través de la presidenta del Govern, Francina Armengol, se argumentaba que el problema no lo provocaban tanto los bares y restaurantes como la movilidad que generaban a su alrededor. Es decir, que eran una causa indirecta. Pero últimamente, desde Sanidad ya señalan claramente a ese sector como el causante directo de los contagios».

El Govern debería permitir que «se flexibilice un poco el aforo de las terrazas, así como la apertura de interiores, aun imponiendo dentro más restricciones, por ejemplo, menos mesas»

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Esas reuniones en las que participó Roselló, convocadas por la conselleria de Modelo Económico con el fin de establecer medidas de desescalada y protocolos de seguridad, «se convirtieron en la práctica en una larga disertación de los responsables de Sanidad sobre lo mala que era la hostelería, a veces dicho de manera diplomática, pero últimamente de forma más explícita».

El vicepresidente de CAEB estima que el Govern debería permitir que «se flexibilice un poco el aforo de las terrazas, así como la apertura de interiores, aun imponiendo dentro más restricciones, por ejemplo, menos mesas». Como Verónica Juan, recuerda en este sentido otra «incongruencia», a su juicio, en el haber del Ejecutivo balear: que hace medio año subvencionara purificadores de aire para los salones de la restauración. «¿Ahora, después de que se han comprado, no se fían? ¿Pero no decían que era seguro abrir con eso? Falta coherencia», apunta al respecto la presidenta de la hostelería de la Pimeef.

Roselló también apuesta por ampliar el horario de cierre, y recuerda al respecto las peligrosas aglomeraciones de ciudadanos sin mascarilla que se producen en la Barceloneta (Barcelona) en cuanto cierran los bares a primeras horas de la tarde.

«Así provocan la ruina de muchos empresarios»

Las restricciones no sólo afectan a los empresarios, sino también a los trabajadores. Joan Pantaleoni, dueño de negocios de restauración, sólo ha rescatado al 30% de su plantilla, cuando por estas fechas ya debería trabajar al menos el 50%: «Y el 80% en mayo, pero visto el panorama, lo mismo seguimos igual que ahora», comenta. Considera «injusto que se cargue el peso de la culpa en el sector», y que se adopten medidas que están provocando «la ruina de muchos», especialmente de quienes carecen de terraza. Por eso pide que, al menos, se permita abrir hasta las 10 de la noche y el acceso al interior de bares y restaurantes: «Lo que está sucediendo es un sinsentido. No nos dejan trabajar pese a que ya se dan las condiciones idóneas y ni siquiera recibimos ayudas o indemnizaciones por ello».

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