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El joven con discapacidad torturado en Mallorca inicia una huelga de hambre para pedir "justicia"

Afirma que solo pretende buscar justicia y asegura que ha sufrido mucho

El joven torturado en Mallorca.

El joven torturado en Mallorca.

Juan Carlos, el joven con discapacidad intelectual que el pasado mes fue sometido a torturas en Manacor, ha iniciado en Palma una huelga de hambre indefinida. Afirma que no tomará un solo alimento “mientras no se haga justicia”, no solo para él, sino “para el resto de personas que sufren acoso”.

El joven se ha instalado en el suelo de la calle Sant Miquel, en Palma, y junto a él ha colocado una pancarta en la que se presenta como la víctima de estas vejaciones. En su cara aún se aprecian los dibujos de penes que los jóvenes que fueron detenidos le tatuaron en la cara. También muestra sin pudor un dibujo de un sujetador que también le tatuaron en el pecho.

Juan Carlos asegura que su discapacidad del 38% no le impide convertirse en su propio portavoz. Reconoce que fue él quien “provoqué el juego sexual”, pero que ello no justifica que “se traspasaran ciertos límites”. La víctima afirma que cuando estuvo con los detenidos en el piso de Manacor, sometiéndose a todo tipo de vejación sexual, “sentí miedo y fue incapaz de decirles que pararan”.

Desde que denunció los hechos el joven ha estado internado en un centro público, pero ha decidido marcharse. “Yo era la víctima y me tenían encerrado, mientras que los culpables estaban en la calle”. Juan Carlos desea que cuanto antes le borren los tatuajes de penes que aún tiene dibujados en el rostro. “Llevo más de un mes sufriendo y cada vez que me miro en el espejo y veo lo que me han hechos no dejo de llorar”.

El joven torturado muestra los tatuajes que le hicieron en el pecho. J.F.M

El joven torturado muestra los tatuajes que le hicieron en el pecho. J.F.M

El joven asegura que su único deseo al convocar estos juegos es que le obliguen a “vestirme de mujer”, pero que en ningún momento sospechó que los jóvenes con los que contactó a través de las redes sociales, ofreciéndoles dinero, “me iban a humillar como lo hicieron. Yo creía que rechazarían todas las propuestas que les hacía, pero al final me torturaron”.

Anuncia también que su deseo es iniciar un cambio de sexo. “He nacido en un cuerpo equivocado”, asegura el joven, quien afirma que no es homosexual y que “me gustan las mujeres”.

Asegura también que en su juventud sufrió persecución escolar de sus compañeros de clase y que ello ha marcado su vida. Quiere dejar claro que “jamás he abusado de una niña” y denuncia que “se han contado muchas mentiras de mí”.

Sobre su desagradable experiencia en el piso de Manacor, mantiene que “me sentía como en una prisión”, y mantiene que los chicos con los que estuvo “estaban muy borrachos, me quitaron el móvil y grabaron lo que quisieron grabar”.

En su rostro, además de los tatuajes en la cara, también muestra las consecuencias de la agresión sufrida, ya que es imposible distinguir mirando a su rostro cuando ríe, o cuando está triste, ya que ha perdido la capacidad de mostrar a través del rostro su estado anímico.

El joven asegura que nunca quiso dejar de pagar a los chicos con los que había contactado, y que si no lo hizo fue porque “se pasaron conmigo y nunca los perdonaré”. Por ello, dentro de su reclamación para exigir justicia, desea que a los detenidos “los envíen cuanto antes a prisión”.

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