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Vicent Tur costa, presidente de la Asociación de Hoteleros de Formentera

Vicent Tur Costa: «Vale más gestionar bien lo que tenemos que crecer más»

«Llevo mucho tiempo presidiendo la asociación, creo que es el momento de un relevo, hay gente preparada, capaz y aprovecho para animar a que se presenten candidaturas»

Vincent Tur en su despacho de trabajo.

Vincent Tur en su despacho de trabajo. C.C.

Vicent Tur preside la Asociación de empresarios hoteleros de Formentera, integrada en la Federación pitiüsa, de la que es vicepresidente desde 2012. Tras liderar durante más de una década al sector de los hoteleros de Formentera, anuncia en esta entrevista a Diario de Ibiza que no se presentará a la reelección en la próxima asamblea del mes de abril en la que se debe renovar la actual junta directiva.

Vicent Tur se apoya en la máquina de producir gas carbónico para las bebidas de la empresa que fundó su padre. C. C.

En breve la Asociación hotelera de Formentera tiene que renovar su junta directiva. ¿Se presentará a la reelección como presidente?

No, llevo mucho tiempo. Ya colaboraba con la anterior junta, con Noelia Ferrer y Vicent Bonet, y las asociaciones se tienen que renovar. Hay gente preparada, muy activa en el sector y con capacidad para aportar nuevas ideas. Creo que es el momento de un nuevo relevo generacional, que ya estamos viendo en los negocios y eso tiene que ir tirando.

¿Cuándo tienen previsto celebrar esa asamblea?

A lo largo del mes de abril se realizará la convocatoria y todo el proceso para la presentación de candidaturas. Aprovecho esta entrevista para animar a todas las personas del sector interesadas, que se vayan preparando y motivando. Tenemos la sede compartida con la Cámara de Comercio y desde allí lo organizaremos, primero enviando la convocatoria a todos los asociados para que se vayan haciendo a la idea. Espero que se presenten varias candidaturas. Somos una asociación profesional y nuestro papel es muy interno, no pretendemos captar socios, sino que las directrices las decidimos día a día.

¿Detrás de su decisión de no presentarse a la reelección no se esconde el cansancio de dar la cara durante casi una década por los empresarios locales?

No se trata de que esté más o menos cansado. He estado allí porque me lo han pedido, lo he hecho con mucho gusto y lo mejor que he podido. Seguramente para unos bien y para otros no tan bien y es bueno que sea así. El cansancio viene con la edad y no me voy a llamar viejo porque sería un insulto a las personas que lo son más que yo o se encuentran mejor que yo. Es verdad que en todo este tiempo hemos crecido pero también afrontado graves problemas. A los hoteleros se nos cuestionó, en su momento, y hemos tenido que luchar en muchos frentes. También hemos pasado las crisis de estos años, que no han sido fáciles. Llegué después de la crisis del 2008, luego fueron los atentados terroristas en 2011; ahora nos enfrentamos al covid. Es una secuencia de circunstancias que cuando estás al frente de una asociación de estas características te van marcando porque eres el receptor de muchas problemáticas. Cuando un elemento de una asociación ha sido usado, creo que lo mejor que se puede hacer es cambiarlo.

¿Desde que entró en la asociación cómo ha evolucionado el sector hotelero?

En 2008 ya tuvimos los primeros enganches con los turoperadores, aunque ya habíamos pasado por crisis anteriores. En su momento la entrada del euro ya implicó una reestructuración profunda y económica. Luego, es verdad que Formentera ha vivido un momento de modernización de su planta hotelera, y también de mucha inversión por parte de los empresarios. Entonces ya apostamos por un turismo más sostenible (palabra que se usa mucho y que espero que alguien la defina algún día). En ese momento se volvió a reafirmar la importancia del sector turístico como elemento básico para la economía de esta isla. Eso coincidió con la creación del Consell de Formentera y poco más tarde el traspaso de las competencias en materia de Turismo.

¿Eso influyó tanto?

Mucho, desde entonces pudimos decidir dónde hacíamos la promoción para enfocarla hacia el turismo que realmente pudiera apreciar lo que ofrece Formentera. No solo hemos intentado dar valor a lo que se hace sobre el terreno, en la isla, sino que el entorno se convierta en la parte importante de ese turismo que nos visita. Hemos salido de ese mercado que no busca nada específico para centrarnos en los valores que ofrecemos y que atraen a mucha gente.

Formentera es la única isla de Balears que ha fijado un límite de camas turísticas. ¿Ustedes estuvieron de acuerdo?

El tema de controlar el techo turístico está relacionado con la construcción. Entonces se limitaron zonas urbanas como no turísticas en Sant Francesc, Sant Ferran y el Pilar de la Mola, donde los establecimientos que pueda haber son catalogados como de ciudad. La zona de es Pujols, o lugares con establecimientos turísticos como es Caló, puntos de Migjorn y Cala Saona tienen sus actividades porque se construyeron en su momento. Lo que se ha delimitado ahora son las zonas donde se puede crecer pero todas las plazas hoteleras están distribuidas. Estamos a cero.

¿Y cuántas plazas hoteleras tiene Formentera?

Unas 10.000. El techo de plazas tiene un sentido. Vivimos en un espacio limitado, una isla rodeada de mar. Podríamos hacer como Gibraltar y echar piedras al mar, no sé... eso es absurdo. Vale más gestionar bien lo que tenemos que intentar hacer más. El crecimiento como tal no quiere decir que sea bueno. Lo que sí lo es, es proteger lo que tenemos, y permítame que le lleve a mi terreno, como proteger la empresa local. Si a una empresa le decimos que no va a crecer más y la limitamos la tenemos que proteger. Si no vendrá un señor, con más posibilidades, porque maneja más volumen, y ya se sabe que el pez grande tanto en el mar como en la empresa se come al pequeño.

¿Quiere decir que los grandes grupos que están apareciendo son un peligro para los empresarios locales?

Si se dan las condiciones oportunas para que se puedan desarrollar según el mercado y atendiendo a las normativas podríamos acabar en manos de grandes empresas. Es evidente que por imagen quieren tener un establecimiento en Formentera. Así como vemos que las grandes marcas utilizan referencias de lugares como París, Londres, Miami, Nueva York, Barcelona, por decir algo, resulta que en turismo viste mucho tener en la lista Miami, Ibiza, Formentera... Un establecimiento en Formentera es prestigio y esto lo estamos viendo con grandes marcas que apuestan por la isla o grandes chefs que abren aquí sus negocios. Si lo analizamos, esta imagen está funcionando, a la gente le gusta y quiere venir.

¿Qué opina de las estancias turísticas vacacionales que completan la oferta de camas?

La asociación hotelera siempre ha estado a favor de su regulación. Pensamos que esas estancias en una casa, en diseminado, son un producto que no podemos dar los hoteles, que tiene su demanda y que no consideramos como competencia. Al revés es un complemento muy positivo. En lo que no estamos de acuerdo es que haya una convivencia en el mismo edificio de tipo residencial y de estancia turística, eso es contraproducente, pero eso no lo conseguimos, sobre todo en apartamentos.

¿En plena era covid, cómo se ha adaptado el sector?

Cuando tomamos conciencia, el pasado año, de que la cosa iba en serio nos empezamos a preocupar y a hacernos preguntas. ¿Qué iba a pasar? ¿Qué teníamos que hacer? Entonces vimos como se anulaban reservas y tomamos medidas. Primero nos informamos bien y observamos como los comercializadores, tanto por Internet como directos se iban cayendo. Luego fue buscar protocolos, era todo incertidumbre, hasta que reaccionamos. Dije entonces, personalmente, que había que abrir al ver que había posibilidades. Teníamos que demostrar que estábamos allí, con las normativas y todas las medidas. Se dio un servicio completo, dentro de lo que se podía, con mucha precaución y mucha preocupación. El 2020 fue una carrera contra el reloj. No sabíamos qué iba a pasar al día siguiente. Esa incertidumbre fue la que marcó la pasada temporada turística, junto con la falta de coherencia de la Administración que iba dando tumbos, supongo que con las mismas dudas que nosotros.

¿Cuál es la previsión para este año?

Vamos a seguir como el año pasado. Al principio incertidumbre, no nos libraremos de esa palabra... Pero el tiempo juega a nuestro favor. Tenemos protocolos, los establecimientos están adaptados, los trabajadores se han esforzado. Pero lo más importante es que sabemos más de este bicho y sabemos cómo actúa. Además, a ver si avanzamos con la vacuna, por eso digo que el tiempo juega a nuestro favor.

¿Cuándo calcula que empezará la temporada en la isla?

Pienso que el mes de mayo será como una Semana Santa light, la que no hemos tenido ahora. A partir de junio habrá un revulsivo importante en sentido positivo.

Quizá sea la última entrevista que le haga como presidente de los hoteleros. ¿Se ha quedado algo en el tintero?

No, en todo este tiempo siempre he dicho lo que tenía que decir, sin herir a nadie, firme y defendiendo mi papel sin pelearme para decir las verdades. Creo que la mejor verdad es la que se explica y se entiende, aunque luego no sea compartida, que a veces pasa. A la verdad no se la defiende con crispación, ni le hace falta.

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