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Obituario | Elsa Peretti

Adiós a Elsa Peretti, la famosa diseñadora de Tiffany

Escribo este artículo como un íntimo amigo de Elsa Peretti.. No como periodista. Conocí a esta genial italiana en Barcelona, en 1966, cuando me la presentó el fotógrafo Oriol Maspons.

Elsa Peretti, fotografiada por Martorell en la vivienda de éste en Barcelona.

Elsa Peretti, fotografiada por Martorell en la vivienda de éste en Barcelona.

Elsa era muy alta, muy elegante, con un físico escultural. No tuvo éxito como modelo en Barcelona y se fue a vivir a Nueva York. Y allí triunfó. Salvador Dalí alabó su estilo, con un corte de pelo masculino y unas enormes gafas con montura negra.

Vivió entre Nueva York, Barcelona y Sant Martí Vell, un pueblo de Gerona que ella restauró, y donde ha fallecido a punto de cumplir en mayo 81 años. Elsa tenía también una casa en Ibiza.

Empezó a diseñar joyas para los diseñadores Giorgio di Sant’Angelo y Halston (el Yves Saint Laurent americano). En 1971, las modelos de Halston desfilaban luciendo sus joyas y complementos. Consiguió que la plata pasara a ser un metal de lujo.

En 1972, los famosos grandes almacenes Bloomingdale’s le ofrecieron un espacio. Y el éxito de ventas fue espectacular. Sus diseños de plata gustaron tanto a jóvenes como a mayores, porque Elsa tenía un gusto extraordinario que nunca pasará de moda. Muchos joyeros han copiado sus diseños, e incluso fusilado, como es el caso del Corazón colgante.

Elsa era una mujer con muchísima personalidad. Un espíritu libre, bohemia y muy divertida. La fotografié en varias ocasiones y publiqué sus fotos en la prensa española. Nunca fue de mujer sexy luciendo carne. Solo lo hizo una vez para la icónica foto de conejita del Play Boy, que le hizo Helmut Newton en la terraza de su casa, en la que yo viví. Elsa tenía mucha clase.

Ella me introdujo en el círculo más importante y creativo de Nueva York. Lo digo siempre, agradecido, en todas mis entrevistas y también en mi documental. Era una mujer muy divertida. Siempre con un cigarrillo en la mano. Le gustaba mucho el mundo de la noche y recuerdo especialmente las noches en Studio 54, donde Lisa Minelli parecía un escaparate Peretti cubierta con brazaletes, pendientes, collar y cinturón, todo de plata.

En 1974, Elsa fue contratada por la joyería Tiffany & Co y se convirtió en la diseñadora de la marca con más éxito de ventas en las tiendas del mundo. Más adelante les diseñó vajillas y cristalería.

Recibió muchísimos premios y sus diseños pueden verse en el Museo Británico, en el de Bellas Artes de Boston, en el de Bellas Artes de Houston y en el Museo de Arte de Indianápolis.

Colaboré en el montaje de dos eventos en su casa, con invitados del nivel de Mick Jagger, Andy Warhol o Marisa Berenson. Y me presentó al presidente de Tiffany, que me encargó la inauguración de la joyería en Barcelona, un evento en la Embajada de Estados Unidos y otros dos más.

Elsa es una gran filántropa y en recuerdo a su padre, Nando, un magnate del petróleo, creó la Fundación Nando Peretti en el año 2000. Y cinco años más tarde creó la muy generosa Fundación Nando y Elsa Peretti.

En 2007 creó en Barcelona, con su Fundación, el Teatre Akàdemia, a cuyas representaciones, siempre en catalán, estoy invitado.

Su sobrino Ferdinando Brachetti Peretti , un amante de las Pitiusas, me dio la triste noticia.

Casualmente, el día de su fallecimiento, yo estaba poniendo orden a unas sesenta fotos que le hice. La recordaré siempre.

Descanse en paz.

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