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"Trabajamos gratis porque no queremos cerrar el restaurante"

Bares y restaurantes de Santa Eulària afrontan con resignación e inquietud dos nuevas semanas de cierre por la incidencia del covid en la isla de Ibiza

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"Trabajamos gratis porque no queremos cerrar el restaurante" Vicent Mari

Muchos negocios tenían la esperanza de que el Govern permitiera abrir las terrazas y estaban adecentando sus locales, que a mediados de marzo cumplirán dos meses cerrados. La mayoría entiende las restricciones sanitarias, aunque sus propietarios advierten de que sin ayudas directas se estará poniendo en riesgo el futuro de muchas familias. Los locales con arraigo resisten para no caer en el olvido y mantener su imagen de marca.  

Los bares y restaurantes de Ibiza se enfrentan a dos nuevas semanas de cierres en el sector, y ya serán ocho de forma consecutiva, por las restricciones anticovid impuestas por el Govern balear. Muchos negocios, esperanzados con la apertura de las terrazas, habían pasado los últimos días adecuando sus establecimientos para un deseado regreso que todavía tendrá que esperar a que baje la incidencia del virus en la mayor de las Pitiusas.

En Santa Eulària, como en el resto de la isla, la restauración vive con miedo e incertidumbre un inicio de 2021 letal para multitud de negocios ya que autónomos y pymes afrontan una serie de gastos fijos que está llevando a la quiebra a muchos de ellos. 

El restaurante Panda, en la calle Sant Vicent. Vicent Marí

«¿Que cómo estamos aguantando? No estamos aguantando, estamos muriendo; despacito despacito, pero estamos muriendo», explica Claudia desde el restaurante Chicho’s, que en el último año ha perdido «unos 200.000 euros, casi el 70% de la caja de un año normal».

Esta icónica pizzería del Passeig de s’Alamera se mantiene abierta sirviendo a domicilio y para llevar, pero «no porque compense», dice Claudia, sino «para que la gente no se olvide» de ellos y para mantener su nombre en Santa Eulària. Con todos los empleados en ERTE, en Chicho’s están trabajando «para comer porque dinero no hay». «Así podremos aguantar muy poco. Estamos trabajando gratis porque no queremos cerrar el restaurante y nos estamos sacrificando para seguir adelante», subraya la trabajadora italiana, que se pregunta por qué no pueden abrir las terrazas, cumpliendo con las medidas, si muchos de sus clientes se sientan a comer en el mismo bulevar.

"No estamos aguantando, estamos muriendo; despacito despacito, pero estamos muriendo"

Claudia - Restaurante Chicho's

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Subiendo en dirección al Ayuntamiento y confluyendo con la calle de Sant Jaume se encuentran otros dos locales de referencia y puntos de encuentro en la Villa del Río, el restaurante Royalty y Can Cosmi

Vicent, dueño junto a su mujer del primero, reconoce que muchos locales de la zona estaban «convencidos» y tenían «la ilusión» de poder abrir las terrazas, para lo que estaban «limpiando» sus negocios durante los últimos días. 

Aunque admite que «lo primero es la salud», Vicent sostiene que las diferentes normativas de cada comunidad autónoma están «confundiendo» a empresarios y autónomos del sector. «¿Qué diferencia hay entre servir aquí un café, respetando todas las medidas, a los supermercados tipo Mercadona? Creo que no la hay, entonces hay una cierta decepción, que aceptamos», argumenta el propietario ibicenco, quien reclama «ayudas directas» para rescatar al sector. 

El restaurante Royalty de Santa Eulària está listo para cuando pueda reabrir su terraza. Vicent Marí

«Hacemos una función social»

Vicent asegura que su restaurante pierde «en torno a 2.000 o 3.000 euros al mes» y muestra cierta resignación frente a la falta de ayudas directas. Además, resalta el servicio que realizan establecimientos como el suyo para muchos vecinos, extranjeros precisa, en situación de soledad. «Los bares no servimos para emborrachar a la gente, hacemos también una función social y somos un lugar de encuentro. Mucha gente se está dejando los ahorros y las ilusiones», concluye. 

Enfrente, Juanito de Can Cosmi admite que se estaban «preparando para abrir» y critica que «en Mallorca dejen las terrazas hasta las cinco y aquí no, con menos casos». Lo cierto es que las medidas quincenales se adoptan en función de la incidencia acumulada, y Ibiza supera los 200 casos por 100.000 habitantes, lejos de los 83 de Mallorca.

"La cosa está jodida, pero no nos planteamos cerrar aunque llevamos cuatro meses y medio parados"

Juanito - Can Cosmi

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Juanito insiste en que las decisiones de las autoridades sanitarias «no se entienden» y pide «que se pongan de acuerdo de una vez». El responsable de Can Cosmi asegura que las pérdidas del negocio «son incalculables» y lamenta que las administraciones «siempre tengan alguna excusa para no pagar» ayudas al sector. «La cosa está jodida, pero no nos planteamos cerrar aunque llevamos 4 meses y medio parados. El servicio a domicilio da para muy poco y las facturas y seguros te los pasan igual. Esto está hecho para cargarse a la pequeña empresa», señala indignado.

Liqian, dueño del restaurante chino Panda de la otrora concurrida calle de Sant Vicent, confiesa que durante el año de la pandemia han perdido «más de la mitad de la facturación» y puntualiza que «el poco trabajo que hay –sirviendo a domicilio– no cubre todos los gastos».

La crisis les está «afectando mucho». A pesar de todo, Liqian cree que las restricciones «son necesarias para luego poder estar más tranquilos» y confía en tener una temporada «mejor que la del año pasado» para poder recuperarse del duro golpe sufrido.

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