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Enfermeros de Ibiza: «Atender a pacientes covid nos ha hecho más fuertes»

Vanesa Navas y Pedro Antonio Ruiz, profesionales de enfermería en Traumatología y Cirugía, plantas que durante semanas fueron unidades covid, afirman que la experiencia fue «dura», pero también «gratificante», tanto en lo personal como en lo profesional

Vanesa Navas y Pedro Antonio Ruiz, en la unidad de hospitalización de Traumatología del Hospital Can Misses, en Ibiza.

Vanesa Navas y Pedro Antonio Ruiz, en la unidad de hospitalización de Traumatología del Hospital Can Misses, en Ibiza. VICENT MARÍ

A Vanesa Navas, técnico en cuidados auxiliares de enfermería en el Hospital Can Misses, en Ibiza, nunca se le había pasado por la cabeza, hasta enero, que su planta, Traumatología, pudiera acoger a pacientes con coronavirus. Sin embargo, el importante incremento de hospitalizaciones que se produjo en las Pitiusas tras las fiestas navideñas hizo que aquello que parecía imposible se convirtiera de la noche a la mañana en una realidad. Navas se enteró de la noticia el 19 de febrero, en su día libre, a través del grupo de WhatsApp que comparte con los compañeros de su planta. El 20 de febrero, cuando se reincorporó al trabajo, Traumatología ya era formalmente una unidad covid.

«Ese primer día íbamos todos un poco perdidos porque de repente pasas de atender pacientes de traumatología a enfermos covid, llegas a tu unidad y las cosas ya no están el sitio que estaban y hay que improvisar un almacén para guardar los EPIs en lo que antes era la sala de curas», comenta Navas.

Pedro Antonio Ruiz, enfermero en la planta de especialidades quirúrgicas, en el almacén de farmacia de Traumatología. VICENT MARÍ

Para poder adaptarse a la nueva realidad, los profesionales de Traumatología contaron con el asesoramiento de personal de Medicina interna F, que es la unidad covid por excelencia del Hospital Can Misses. «Vino un compañero de la F y nos echó un cable explicándonos como lo hacían allí y ayudándonos a organizarnos», explica.

Navas recuerda también que al finalizar aquella jornada la planta, con capacidad para 37 pacientes, estaba ya casi llena.

Las primeras jornadas de trabajo como unidad covid fueron «duras», reconoce esta sanitaria granadina de 41 años. Es difícil asimilar un cambio tan «brusco». A esto, explica, se sumaba el miedo que tenía, sobre todo al principio, a contraer la enfermedad y contagiar el virus a su pareja, que «es asmático», y a su hija, que tiene ocho años.

«Cuando pasamos a ser planta covid pensaba mucho en nuestros compañeros sanitarios de Madrid y en lo mal que lo debieron pasar en la primera ola, cuando no disponían de todos los recursos que hay ahora. Pensar que ellos pudieron salir adelante en esas condiciones me hacía ser más fuerte y confiar en que aquí también podríamos porque a nosotros en ningún momento nos ha faltado nada, ni EPIs ni mascarillas, y todo el mundo se ha volcado con nosotros», comenta esta sanitaria que lleva trabajando en Can Misses nueve años.

Al principio, el ritmo de trabajo en Traumatología fue más intenso de lo habitual. Así lo sostiene Navas. «Eran muchos pacientes y hay que tener en cuenta el tiempo que necesitas para vestirte con los EPIs», señala. Como contrapartida apunta que «atender a un paciente de Traumatología requiere de más exigencia que un enfermo de coronavirus». «Es mucho más difícil movilizar a un paciente de trauma que a un covid. Los cuidados son totalmente diferentes», detalla.

La técnico en cuidados auxiliares de enfermería Vanesa Navas, en el control de enfermería de Traumatología. VICENT MARÍ

Navas explica que durante el mes que la planta de Traumatología ha funcionado como unidad covid han trabajado por parejas, una enfermera y una técnico en cuidados auxiliares de enfermería. «Con este tipo de pacientes siempre hay que minimizar en lo posible las entradas a la habitación, así que, a veces, nos intercambiábamos los papeles y yo hacía de enfermera y mi compañera de auxiliar. Una se quedaba fuera de la habitación por lo que pudiera necesitar la de dentro, que iba vestida con el equipo de protección», detalla. «Hemos ido todos a una», subraya destacando también la labor de los celadores.

La sanitaria solo tiene buenas palabras para las personas con covid que ha atendido durante este tiempo. «Son pacientes muy agradecidos. Ten en cuenta que están allí solos y que el único consuelo que tienen es el nuestro», señala. Navas se emociona al explicar que «lamentablemente algunos de ellos fallecieron».

Balance positivo

Haciendo balance, la sanitaria granadina ve muchos más puntos positivos que negativos en esta experiencia. «Nunca dejas de tener algo de miedo, pero con el tiempo te adaptas y agarras el toro por los cuernos. Esto nos ha servido a todos para aprender y nos ha hecho más fuertes y más compañeros de lo que ya éramos en Traumatología. Yo al final me lo apunto como una experiencia muy gratificante, que me ha hecho crecer profesionalmente», afirma con convicción.

En términos muy parecidos se expresa Pedro Antonio Ruiz, enfermero en la planta de Cirugía, que, al igual que Traumatalogía, durante algunas semanas se convirtió en unidad covid. «Esta experiencia nos ha reforzado a todo el equipo y en el plano humano ha sido algo muy bonito y muy gratificante el poder ayudar y acompañar a estos pacientes tan especiales», señala.

Explica este sanitario murciano de 32 años que Cirugía fue la última planta de Can Misses en reconvertirse para acoger pacientes covid. «Fue una situación abrumadora porque al tener la condición de planta quirúrgica no pensábamos que acabaría siendo unidad covid», reconoce.

Al principio, continúa, «fue difícil». «Todo el personal nos pusimos manos a la obra porque había que trasladar a los pacientes de Cirugía al antiguo hospital junto al mobiliario y el material específico. Además, había que distribuir la planta que ahora se había convertido en covid estableciendo las zonas limpia y sucia. La verdad, fue complicado, pero al final salimos adelante», afirma.

La unidad llegó a atender hasta una treintena de pacientes en las primeras jornadas como planta covid. «Nunca se llegaron a ocupar las 38 camas que teníamos disponibles», afirma Ruiz. La media de pacientes que atendió por turno fue de seis, indica explicando que se incrementó la plantilla con nuevas contrataciones, voluntarios y refuerzos que llegaron de Palma.

Este enfermero afirma que las semanas que su unidad ha sido covid no ha sentido miedo, «sí un poco de respeto». «La situación ha sido más fácil que para otros compañeros porque mi familia no está en Ibiza», señala.

Respecto al material de protección con el que han contado en esta unidad, Ruiz se muestra satisfecho. «Hemos tenido de todo, batas, mascarillas...», señala.

El enfermero de Lorca también habla de los conocimientos adquiridos en este periodo. «Enfermería es un aprendizaje continuo y esta experiencia nos ha servido para afianzar nuestros conocimientos», asegura.

«Hemos salido de nuestra zona de confort y hemos sabido adaptarnos bien. La ventaja que tenemos es que la planta de Cirugía ya de por sí es complicada porque atendemos pacientes con una gran variedad de enfermedades», remarca.

Ante el descenso de contagios y la bajada progresiva de hospitalizaciones, el 10 de febrero la dirección del Área de Salud de Ibiza y Formentera decidió recuperar la planta de Cirugía para pacientes quirúrgicos. El día 19 hizo lo mismo con Traumatología. «La experiencia como unidad covid fue gratificante, pero ya estamos un poco saturados y de lo que tenemos ganas es de que esto se acabe y que podamos ser, de nuevo, un hospital normal», concluye Vanesa Navas.

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