La vacunación masiva de la población de Ibiza se llevará a cabo en el Recinto Ferial a partir el mes de abril, cuando se espera que aumente considerablemente la llegada de dosis, con la incorporación de la de Johnson & Johnson (la cuarta farmacéutica), según explicaron ayer en rueda de prensa la directora general de Salud Pública, Maria Antònia Font, y el director general del Servicio de Salud de Balears, Juli Fuster. Aún no se ha cerrado el lugar de Formentera previsto para la vacunación general. 

De todos modos, Fuster indicó que a partir del 8 de marzo se prevé el uso del Recinto Ferial para inyectar las dosis contra el covid del grupo 6, que se corresponde con los efectivos de la policía, servicios de emergencias, protección civil y docentes. «El Recinto Ferial estará operativo en marzo y se empezará a vacunar a algún colectivo, pero la vacunación masiva será a partir del segundo trimestre», dijo Font.

Fuster también indicó que el 30% del personal sanitario y sociosanitario de Ibiza ha rehusado vacunarse, el porcentaje mas alto de Balears ya que en el resto de las islas se sitúa en el 15%. El director general del Servicio de Salud, que lamentó esta situación, hizo «un llamamiento a toda la gente de Ibiza» para que tomen conciencia de que «la gente se vacuna y no pasa nada, no tiene efectos malos». 

Fuster destacó, además, que con la inmunización de la población se evitan de «manera importante ingresos hospitalarios y muertes». «Si no les basta con nuestro ejemplo, que pongan atención con lo que pasa en Europa, donde la tasa de mortalidad cae en picado. Es la manera de protegernos todos», resaltó.

 

Fuster insistió en que el Govern balear mantiene firme la previsión de que en junio se puede alcanzar el 70% de la población de las islas inmunizada. «Si las vacunas llegan y no tenemos motivos para pensar que no será así, pensamos que lo conseguiremos. Este es nuestro objetivo», dijo.

«Cambio de escenario»

A partir de marzo, paralelamente a la vacunación del grupo de policías y docentes, se iniciará la inoculación de la primera dosis al grupo de mayores de 80 años, aunque Font avanzó que seguramente el primero irá más rápido porque se prevé recibir «muchas más vacunas de Astrazeneca», que sólo se inyectarán a menores de 55 años. Hasta ahora la llegada de vacunas ha sido «muy limitada», pero a partir de marzo se espera «un cambio de escenario» con las dosis de AstraZeneca y de Johnson & Johnson, según explicó Font.

Hasta ahora se da «prácticamente por cerrada» la vacunación de las personas internas en residencias y el personal asociado, así como los sanitarios en primera línea covid. Ya se ha inoculado la primera dosis a la mayoría de los grandes dependientes (470 en Ibiza y 63 en Formentera). También se vacuna ya a los cuidadores de estas personas. 

Precisamente, personal de enfermería del centro de salud de Santa Eulària vacunó ayer a 34 personas, 14 dependientes y 20 cuidadores. También se inyectó la primera dosis a 18 personas de Vila y 38 en Formentera (20 cuidadores y 18 dependientes). Algunas de estas personas recibieron la dosis en su domicilio. En dos semanas, se ha vacunado a 476 personas de este colectivo en las Pitiusas.

Desde que se inició, a principios de año, el plan de vacunación han llegado a Ibiza 5.473 dosis y 276 a Formentera (42.522 a Mallorca y 4.449 a Menorca) y ya han recibido las dos dosis 2.117 y 125 personas de las dos islas pitiusas.

A partir de la próxima semana se activará un teléfono para que los ciudadanos puedan resolver cualquier duda sobre la vacunación. Cuando llegue su turno, los mayores de 80 años recibirán una llamada de sus centros de salud para citarles. También se podrá concertar la fecha, sobre todo para el resto de la población, a través de una web.

Incidencia «aún preocupante»

Por otra parte, Maria Antònia Font aseguró ayer que, pese al descenso de contagios y la presión hospitalaria, la situación en Ibiza «aún es preocupante». «Va disminuyendo, pero la incidencia es muy elevada», se limitó a decir al ser preguntada sobre si a partir del 2 de marzo se reducirán las restricciones. También dijo que la desescalada va a ser «muy lenta» porque hay que ser «cautos con la cepa británica», que, resaltó, «no nos puede ganar la partida».

Asimismo, Juli Fuster aseguró que «en ningún caso» el personal del Hospital Can Misses ha usado mascarillas que no estuvieran certificadas, en contra de lo que ha denunciado el sindicato de enfermería Satse a Inspección de Trabajo. «En marzo del año pasado hubo dudas sobre unas mascarillas y se hizo una auditoría que concluyó que todas estaban certificadas. Inspección de Trabajo dirá lo que considere, pero todo el material está homologado», dijo.

Sobre la demanda de una UVI móvil en la zona norte de Ibiza, Fuster dijo que «los recursos se ponen en función de la necesidad». «Analizamos permanentemente las necesidades. Si hay un incremento de la demanda y detectamos que es necesaria, la pondremos sin ninguna duda. Queremos atender a la población lo mejor y más rápido posible», respondió.

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