Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cristina Linares, catedrática de Ecología Marina: «Aún podemos mantener en buen estado la bahía de Sant Antoni»

"Los turistas dejarían de venir a Ibiza si no fuera por las aguas transparentes gracias a la posidonia»

Cristina Linares, en una campaña de seguimiento de la fauna marina con telemetría en las Illes Medes. D.I.

Cristina Linares, en una campaña de seguimiento de la fauna marina con telemetría en las Illes Medes. D.I.

-Como catedrática de la Universitat de Barcelona (UB), ¿le queda menos tiempo para investigar o puede combinar ambas dedicaciones?

-Por suerte, al mismo tiempo que la cátedra, obtuve una ayuda de la Fundación Icrea de la Generalitat [para profesores universitarios destacados como investigadores], que concede un plus para que otra persona asuma parte de la carga docente. La cátedra te ata más a labores de gestión, porque ahora soy jefa de estudios del grado de Ciencias del Mar, pero tengo más carga de investigación que de docencia.

-¿Qué proyectos tiene ahora?

-Mi grupo de investigación lleva un proyecto, financiado por el Gobierno central, sobre el impacto del cambio climático en ecosistemas mediterráneos bentónicos, de los fondos marinos, así como el seguimiento biológico de los parques naturales marinos de Catalunya, las Illes Medes y el Cap de Creus. También estamos en proyectos europeos de restauración marina. Es un tema que en el ámbito terrestre está muy avanzado, como la reforestación, pero en el marino se está empezando a trabajar a fondo recientemente.

-¿Puede aprovecharse para las praderas de posidonia?

-Es una acción que se aplica en otros mares desde hace tiempo. Puede ser efectivo, pero el problema es que, si vas a restaurar con posidonia o cualquier otra especie los fondos marinos, primero debes asegurarte de que los impactos que sufrían hayan cesado. En caso contrario, es un coste económico y logístico muy elevado y no se puede llevar a cabo mientras no se eviten otros problemas. La posidonia es una planta muy longeva, de crecimiento muy lento, y estas restauraciones deben esperar años para observar un resultado.

-Un estudio reciente de Duna Baleares para el Club Náutico advertía de que se han perdido 14 hectáreas de posidonia y la mitad de la vegetación bentónica de la bahía de Portmany.

-Allí se han juntado muchos impactos a la vez. Es una bahía muy urbanizada, vive mucha gente y sufre la presión de la actividad humana, como los fondeos, los vertidos de aguas residuales o de pluviales que llegan a la bahía. Esto causa un efecto de eutrofización, con un aumento de los nutrientes que disminuyen la transparencia del agua, al igual que la sedimentación que provocan los barcos grandes. Así, no llega la luz que necesita la posidonia u otras plantas como la cymodocea para hacer la fotosíntesis, con lo que se acaba perdiendo esta vegetación.

Una pradera de posidonia en la costa pitiusa. Manu San Félix

-¿Los ferris afectan en este proceso? 

-Es un impacto más para la bahía y bastante importante porque, dadas sus dimensiones, afectan a los fondos aumentando la sedimentación. Este es un impacto real, pero que puede ser fácil de gestionar.

-¿Cómo se puede salvaguardar la bahía?

-Estamos en un momento crucial si no queremos alcanzar un punto del que ya no seremos capaces de recuperarnos. La bahía necesitaría un plan de rehabilitación, que todas las administraciones pongan sobre la mesa y trabajen juntas para minimizar al máximo todos los impactos existentes. Todos ellos son gestionables, pero hace falta voluntad. La parte positiva es que aún queda una buena parte de la bahía cubierta de posidonia y, si no la perdemos, aún podemos mantenerla en un buen estado de conservación. La calidad del agua beneficia a la actividad turística, así que su buen estado también es necesario por intereses económicos. 

-En 2016, descubrió que habían muerto el 10% de las gorgonias de ses Bledes. ¿Cómo ha evolucionado su población?

-Volvimos el verano pasado y no vimos un impacto reciente tan fuerte, pero se notaba que se había repetido el problema en años anteriores, sobre todo a 30 metros de profundidad. Son fenómenos cada vez más recurrentes a causa del cambio climático.

-¿Ya se notan más que los efectos de la presión humana? 

-En el caso de la posidonia, está más afectada por impactos locales, como la presión de los barcos que tiran anclas o la eutrofización por contaminantes y aguas residuales. En comunidades coralígenas con gorgonias, es el cambio climático el que afecta más.

-¿Debemos preocuparnos más aún en una isla?

-Somos más vulnerables y debemos tener una gestión más rigurosa de los recursos naturales. No somos conscientes de lo que nos aporta la naturaleza, porque los turistas dejarían de venir a Ibizasi no fuera por las aguas transparentes gracias a la posidonia.

Compartir el artículo

stats