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Aguas más cálidas y con más alimento, igual a más medusas en Baleares

Daniel Ottmann, investigador del Centro Oceanográfico de Baleares, advierte de que la única manera de evitar la presencia de estos organismos es revertir el cambio climático

Un ejemplar de ‘Pelagia noctiluca’, especie de medusa muy habitual en aguas baleares.

Un ejemplar de ‘Pelagia noctiluca’, especie de medusa muy habitual en aguas baleares.

«La investigación se ha desarrollado alrededor de las Islas Baleares durante seis años, desde 2012 a 2017», comienza Daniel Ottmann, investigador predoctoral del Centro Oceanográfico de Baleares (COB), «para conocer las primeras fases de la vida de la Pelagia noctiluca y cómo se distribuye por las aguas de las islas».

Recopilando datos ambientales -sobre la temperatura y salinidad del agua- y satelitales, que determinaban en qué zonas había más presencia de fitoplancton (algas microscópicas), Ottmann y sus compañeros han podido determinar que en las zonas donde el agua está más caliente y salina y hay más abundancia de fitoplancton a finales de la primavera, se producirá una explosión demográfica de las medusas investigadas.

«En los años en los que hemos detectado más fitoplancton ha habido, por norma general, más medusas en Baleares. El fitoplancton sirve de alimento al plancton que, a su vez, conforma la dieta principal de las Pelagias. Y si tienen más comida, se reproducen más», aplica la lógica el investigador predoctoral.

«En los años en los que hemos detectado más fitoplancton ha habido, por norma general, más medusas en Baleares. El fitoplancton sirve de alimento al plancton que, a su vez, conforma la dieta principal de las Pelagias. Y si tienen más comida, se reproducen más»

Pero esta mayor calidez del agua a finales de la primavera unida a la presencia de más alimento estaría provocada por el cambio climático, una situación difícil de revertir como también lo será entonces hacerlo con la presencia cada vez mayor de estos molestos organismos. «Para evitarlas habría que combatir más eficientemente el cambio climático», sugiere Daniel Ottmann.

Y una cosa es saber que habrá más abundancia de medusas en alta mar y otra saber a qué puntos de Baleares les conducirán las corrientes. Cruzando ambos datos, el Sistema de Observación Costera de las Illes Baleares (SOCIB) podría en unos años anticipar qué zonas de la costa balear se verán más afectadas por estos inquietantes enjambres de medusas.

En el interior de la medusa se ve una larva de atún rojo. DANIEL OTTMANN

También se alimentan de larvas de atún rojo

Gracias a la foto que hay sobre estas líneas tomada por el propio investigador, Daniel Ottmann ha certificado que la Pelagia noctiluca también se alimenta de pequeñas larvas de atún rojo. «En general sabíamos que se alimentaba de larvas de varias especies de peces, pero ahora hemos demostrado que también come pequeños atunes rojos en formación», corroboró el investigador, descartando no obstante que la ingesta de estas larvas por los cnidarios pueda causar un impacto fuerte en las poblaciones de los cotizados túnidos del Mediterráneo.

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