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Turismo

Los hoteleros de Ibiza confían en que la 'demanda embalsada’ impulse el turismo

Fomento de Turismo avisa de que hay que tomar «decisiones importantes» las próximas semanas: «Quizás sea más conveniente seguir previniendo, pues en cuanto se flexibilicen un poco las restricciones podríamos meternos en una cuarta ola poco antes del estío»

Un hombre prepara las hamacas de la playa de Talamanca.

Un hombre prepara las hamacas de la playa de Talamanca. Zowy Voeten

Es importante no olvidar lo ocurrido en la temporada de 2020, apunta Alejandro Sancho, presidente de Fomento de Turismo: «En Ibiza se contuvieron bastante los precios porque no todo el mundo decidió cerrar sus hoteles, de manera que la demanda estuvo bastante bien repartida entre quienes abrieron». Sancho es optimista y considera que la isla «tendrá menos problemas con los precios que otros destinos turísticos». Le lleva a esa conclusión que es el «que más búsquedas tiene en Internet», si bien reconoce que «ahora mismo las reservas están paradas» y seguirán así hasta que «se encienda el semáforo en verde y crezca la confianza» de los clientes: «Los turoperadores nos dicen que estamos en la pole position de las búsquedas, lo cual, sumado a la demanda, permitiría estabilizar los precios. Eso seguramente estará a nuestro favor. La marca tiene ahora mismo tal fuerza que nos da seguridad para mantener precios», afirma.

«Sería crítico que nos metiéramos en una cuarta ola antes del verano»

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No obstante, Sancho avisa de que «es muy pronto para saber qué pasará. Cuatro de nuestros principales mercados seguramente estarán en mejor situación de vacunación que nosotros y funcionarán bien para Ibiza si estamos en situación de poder iniciar la temporada». Por eso, insiste, «hay que tomar decisiones importantes en las próximas semanas: quizás sea más conveniente seguir previniendo, pues en el momento en que se flexibilicen un poco las restricciones y si seguimos teniendo una tasa de vacunación muy baja, podríamos meternos en una cuarta ola poco antes del verano. Y eso sería ya crítico».

«Se está asumiendo que todos abrirán y que lo harán a la vez. Me parece más probable que, inicialmente, no abra todo el mundo porque no haya suficiente demanda»

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«Todo está en el aire aún», por lo que no descarta que algunas empresas decidan seguir cerradas el próximo verano. Coincide con él el responsable de una cadena de la isla, que prefiere no ser identificado: «Se está asumiendo que todos abrirán y que lo harán a la vez. Me parece más probable que, inicialmente, no abra todo el mundo porque no haya suficiente demanda».

Y eso dependerá de lo que hagan los países emisores de turistas, «sobre todo si siguen recomendando que no se reserve aún [Reino Unido y Alemania la pasada semana], especialmente los que no han hecho una gran vacunación y son prudentes. Entonces no habrá demanda... ni un problema de precios». Porque no habrá turismo. Pero las tarifas «se acomodarán, como siempre, si funciona la vacunación y los países se abren», incluso advierte de que podría producirse «una demanda bastante potente en ese caso». Recuerda que en 2020 los hoteles con mayor ocupación fueron los más caros, si bien reconoce que no pusieron los mismos precios que años anteriores: «Hubo una bajada, una cierta lucha por la demanda, pero hubo unas ocupaciones razonables».

Aunque augura «una lucha por la demanda», avisa de que, «dependiendo de las circunstancias, por mucho que se baje el precio no acuden los turistas». Eso ocurriría si algunos países siguen aconsejando no viajar o si hay una cuarta ola en nuestro destino: «En ese caso puedes poner el precio que quieras que no vendrán». Ni regalado.

Las cadenas, como la suya, «abrirán en función de la demanda que capten en cada momento. En general, las empresas no van a lanzarse a abrir porque sí. Sobre todo hasta el 31 de mayo, que es hasta donde llegan los ERTE», fecha que este directivo considera que es «un mensaje del Gobierno», quizás del final de esas ayudas.

«Hay gente cuya economía no se ha visto afectada por esta crisis y no ha tenido aún la oportunidad de gastar su dinero. Eso es demanda embalsada»

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Pensar que habrá un mayo fuerte «es una visión demasiado optimista», a su juicio: «Pero unos meses de julio y agosto en los que ya se funcione, aunque sea a media máquina, es bastante razonable». Confía en que la elevada tasa de ahorro de las familias se traduzca en un aumento del turismo: «Se ha disparado. Hay gente cuya economía no se ha visto afectada por esta crisis y no ha tenido aún la oportunidad de gastar su dinero. Eso es demanda embalsada». No hay que descartar, además, el consiguiente ‘turismo de venganza’: tras meses sin poder moverse de sus hogares, los expertos no descartan que haya una masa de clientes que tire la casa por la ventana y viaje compulsivamente.

El director insular de Turismo, Juan Miguel Costa, aún tiene «la esperanza» de que la reactivación empiece en mayo: «Firmaba ahora tener cuatro o cuatro meses y medio. De cabeza. Si la situación sanitaria es buena y conseguimos prolongar algo más la temporada normal, aunque no fuera una temporada como la de 2018 o 2019, permitiría, si no tener beneficios, al menos no tener grandes pérdidas». Lo que teme es que en mayo aún no se haya vacunado al porcentaje de población necesaria para llegar a la inmunidad de rebaño: «Seguramente, ese porcentaje será más bajo que el que necesitaríamos. Habrá que poner controles exhaustivos en el aeropuerto para dar garantías a los turistas que entren en la isla».

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