Al comenzar el estado de alarma, cuando ya se intuía que se avecinaba una crisis de una envergadura dramática, Marco Martín sintió el impulso de iniciar una recogida de alimentos con que ayudar a la gente que estaba empezando pasar por serias dificultades para llegar a final de mes. Planteó su granito de arena a pequeña escala, en su barrio, colocando unas cajas de cartón y un carrito de la compra en el supermercado Malacosta, el más cercano a su casa.

200 euros para empezar

200 euros para empezar

Este ibicenco, que trabaja en Salvamento Marítimo, ya había reunido 200 euros entre sus amigos para una primera compra de ayuda básica, que acabaría convirtiéndose en un proyecto que ha repartido más de 250 toneladas de alimentos a un millar de familias afectadas por la crisis. El primer día de su iniciativa, Martín improvisó un tenderete en la entrada del supermercado, colocó unos carteles invitando a los clientes a dejar algún producto de su compra y para informar de que, en caso de necesidad, cualquiera podía abastecerse con alguna de las donaciones que hubiera en el lote.

Premio Diario de Ibiza a la Solidaridad

Tras preparar ese tenderete, Martín entró al establecimiento para gastar los 200 euros de su colecta inicial y empezar a llenar las cajas. Al salir, se encontró con que otros clientes ya las habían dejado medio llenas.

Poco a poco, empezó a darse cuenta de que algunas familias y vecinos que conocía de vista, «gente como tú y como yo», se acercaban tímidamente a llevarse algunos alimentos. Pensó que, si la iniciativa era necesaria en es Viver, también podría funcionar en el resto de la isla. En pleno estado de alarma, consiguió que 50 establecimientos de toda Ibiza se animaran a colaborar en este proyecto.

Como los movimientos estaban limitados, su intención era que «cualquier vecino de cualquier parte de Ibiza, si no tenía dinero en ese momento, pudiera acercarse al supermercado más cercano y encontrar todo tipo de productos». Bajo la marca y el logo de Carritos Solidarios, creó una red con puntos de recogida en la entrada de todas las tiendas adheridas a la iniciativa.

Autoabastecimiento

Autoabastecimiento

El proyecto se había planteado, desde un principio, para que cada carro se autoabasteciera con las donaciones de los clientes. Algunos de los comercios participantes también ayudaban con sus propias aportaciones. Sin embargo, se toparon con la picaresca de muchos incívicos que se aprovechaban del altruismo de los demás, arramblando con todo el contenido de que encontraban al momento, incluso sin tener necesidad.

Se crearon algunas situaciones tensas, incluso con la intervención de la policía, así que Marco Martín cortó por lo sano a principios del mes de mayo. «No podía permitir que la gente que aportaba su ayuda no tuviera la garantía de que iba a parar a buenas manos», recuerda.

Entonces, llegó el momento de organizar un sistema de recogida periódica de los alimentos en los más de 60 supermercados que, en ese momento, ya formaban parte de esta red solidaria. De igual manera, toda la ayuda debía a pasar a repartirse de manera ordenada.

Este cambio de planteamiento pudo llevarse a cabo con la cesión de dos almacenes en una nave de sa Coma que facilitó el Consell de Ibiza, así como gracias a la adhesión del Equip Voluntari y la Asociación de Veteranos Militares, que se encargaron de la recogida, almacenamiento y reparto de todas las donaciones que dejaban los clientes en los carritos. En caso de necesidad, Martín sabe que los Bomberos, Protección Civil o Emergencias pueden echar una mano para estas tareas.

Para atender en los puntos de recogida de cada supermercado [«la gente se anima más a donar si hay alguna persona informando»] también pudieron recurrir a los miembros de la asociación Voluntaris d'Eivissa.

El material se empezó a distribuir de manera periódica a las principales entidades benéficas de asistencia social en la isla, como Cáritas y la Cruz Roja, además de asociaciones y plataformas locales que cuentan con un banco de alimentos, como el propio Equip Voluntari, Médicos del Mundo, Adra o Ibiza Food Bank.

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Entrega de Premios Diario de Ibiza 2020

Los lotes de alimentos no perecederos y productos de primera necesidad se ampliaron con fruta y verduras de Agroeivissa, procedentes de los excedentes agrícolas de los productores locales. El aumento de la carga de trabajo y de almacenamiento de productos frescos se ha ido abarcando gracias a la colaboración de empresas de transporte, como Punkytrans, Fundació Deixalles o Dipesa, así como la nave de refrigeración de Ibiza Delivers.

Con las aportaciones económicas de los cargos públicos de Podemos, Carritos Solidarios reparte vales de carne y pescado para aquellas familias necesitadas. Además, ha recibido 50.000 euros de los remanentes conseguidos con las colectas de Ibiza Contigo, otra iniciativa solidaria surgida a raíz de los efectos de la crisis del Covid-19.

La ayuda económica de Ibiza Contigo se ha destinado específicamente a la compra de material escolar, que las familias pueden obtener con vales en Distribuciones Eloy Serrano, así como productos sanitarios y alimentarios para bebés y niños pequeños, que son los que más cuesta recibir en las donaciones que se dejan en los carritos.

Una red de colaboradores

Una red de colaboradores

«Carritos Solidarios es un organismo que no recoge nada por sí mismo, sino que se han añadido un montón de entidades de toda la isla para aportar su ayuda», subraya Martín. Como ejemplo, apunta que el colegio Morna ha habilitado un aula para que las familias de sus alumnos vayan llevando alimentos para Carritos Solidarios.

De esta manera, aquel proyecto que nació con unas cajas en es Viver en los primeros momentos del estado de alarma, ha conseguido repartir más de 250.000 kilos de alimentos para un millar de familias afectadas por la crisis. Además, Carritos Solidarios ha facilitado una red de ayuda inmediata para que un hogar a la espera del informe del asistente social, un proceso que puede alargarse un mes, pueda recibir un lote de ayuda básica a los pocos minutos de ponerse en contacto con ellos.