El artista José Tauste falleció ayer por la tarde en su casa de Ibiza a consecuencia de un tumor cerebral. Tauste, que se trasladó el pasado mes de noviembre a Barcelona para seguir un tratamiento médico contra el cáncer que padecía, había regresado «hacía muy pocos días a la isla, tan solo una semana», según relató su amigo Carles Fabregat, director del centro cultural Can Ventosa, que lamentó profundamente la desaparición de «un creador libre, imaginativo, absolutamente versátil y amante de la variedad y la experimentación en el arte».

José Tauste había nacido a finales de agosto de 1944 en el pueblo granadino de Guadix, pero muy pronto abandonó su Andalucía natal. «Producto de la posguerra, de padre republicano», como él mismo se definía, se formó en Catalunya, donde residió unos veinte años, en la zona de Manresa. Allí se casó, tuvo una hija y empezó un enamoramiento del mundo del arte y las fascinantes y múltiples posibilidades de la creación que le ha acompañado toda la vida. Como rememora Carles Fabregat, incluso en sus últimos tiempos, este experimentador infatigable de los caminos de la belleza «había descubierto un mundo de fantasía en internet», que lo hizo volcarse con la pasión de un adolescente en el arte digital.

Tauste se trasladó con su familia a Ibiza en los años setenta donde descubrió una nueva libertad que contrastaba con el conservadurismo de Manresa y donde afirmaba vivir «en la mismísima gloria». Fue feliz en la isla y dejó en ella una impronta cultural importante. Hombre polifacético, tocó todas las ramas de la creación plástica y gráfica. Tenía gran habilidad para la pintura, la escultura, la fotografía y casi cualquier cosa que se propusiera. Hizo montajes y complejas instalaciones artísticas y hasta llegó a rodar en super 8 cine, un medio de expresión del que era un gran aficionado y que está presente en toda su obra, porque para él el celuloide era un punto de partida hacia un mundo en el que todo es posible, la nostalgia, la ironía, la denuncia, la fantasía y la más cruda realidad.

José Tauste ha sido durante muchos años una parte vital de la vida cultural de Ibiza y un hombre muy querido por todos los que tuvieron la suerte de conocerlo, disfrutar con su amistad y gozar de su talento.