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Baleares

Gregorio encuentra al hombre que le salvó la vida hace 35 años en Mallorca, Francisco Martín: “Rescaté a los niños como si fuesen mis hijos”

El vecino del Coll d'en Rabassa, de 69 años, recuerda conmovido el grave accidente de tráfico ocurrido en agosto de 1991: “Una cosa así nunca se olvida”

Francisco Martín recuerda cómo salvó a dos menores en un accidente en 1991: "Rescaté a los dos niños como si fueran hijos míos"

Francisco Martín recuerda cómo salvó a dos menores en un accidente en 1991: "Rescaté a los dos niños como si fueran hijos míos" / Guillem Bosch

B. Palau

Palma

Gregorio García Clavel ha encontrado en el Coll d’en Rabassa al hombre que le salvó la vida hace 35 años en Mallorca tras sufrir un gravísimo accidente de tráfico en el que murió su padre. Su salvador, Francisco Martín Alcaraz, de 69 años, se emociona aún al recordar los hechos: “Rescaté a los niños como si fuesen mis hijos”. Este vecino del Coll sacó del amasijo de hierros en el que quedó convertido el coche siniestrado a Gregorio, que entonces tenía ocho años, y a su prima, de catorce. “Vi al niño llorando dentro del coche con la cara ensangrentada. Arriesgué mi vida para salvarle. La gente me decía que no me metiera, que era muy peligroso. Pero yo actué decidido. Me costó sacarle y también a la niña”, asegura el hombre.

Me acuerdo perfectamente del accidente. Una cosa así nunca se olvida. Fue en el verano de 1991, al mediodía. Yo acababa de salir del trabajo, de un hotel en la Playa de Palma. Creo que era la una del mediodía, cogí la moto y volvía a casa, hacia El Molinar. El accidente no lo presencié, pero vi el coche volcado. Ocurrió en la carretera de Can Pastilla al Coll, muy cerca de la gasolinera Repsol que todavía funciona. Había un terraplén al lado con un muro de piedra. El vehículo pegó contra la pared”, relata Francisco Martín en su domicilio, junto a su mujer, María.

“El coche quedó volcado. La gente paraba sus automóviles, yo me detuve con la moto. Vi al niño llorando ensangrentado dentro. El padre estaba empotrado, con las piernas atrapadas por el motor y el volante. A él no pude sacarle, era imposible. Pero al crío como pude lo saqué. Lo cogí en brazos y lo llevé a cien metros del coche. Lo dejé en el arcén al lado de la gasolinera. Unos jóvenes se quedaron con él”, admite el vecino, de origen granadino, que lleva prácticamente toda la vida en la isla.

Luego volví al coche a por la niña. Debía tener unos catorce años. Yo empujaba el asiento delantero con una mano y con la otra la estiraba para poder sacarla de allí. Tenía una pierna atrapada, gritaba mucho. A base de fuerza, la pude rescatar. Me ayudaron a llevarla en brazos junto al niño. Actué como si hubieran sido mis hijos. Luego, me desmoroné. Me vino un bajón y me afectó. Claro que me saltaron las lágrimas”, reconoce Francisco Martín.

En la parte trasera del BMW siniestrado viajaba Gregorio García, junto a sus dos primos, de catorce años. “La gente me decía no te metas. Pero yo pensé en mis hijos. Me dije si tengo que morir por ayudar, moriré. En aquella época yo ya tenía un nieto con cinco o seis años. Me costó un poco entrar en el coche”, señala el hombre.

Gregorio García Clavel, de 42 años, durante una jornada laboral, busca al hombre que hace 35 años le salvó la vida en Mallorca cuando era un niño.

Gregorio García Clavel, de 42 años, durante una jornada labora, ha encontrado al hombre que le salvó la vida en Mallorca cuando era un niño. / D.M.

Tres décadas después, el niño rescatado, Gregorio, que ahora tiene 42 años y reside en Valencia donde logró recuperarse de las graves lesiones sufridas, contactó con DIARIO de MALLORCA para relatar su historia de superación y tratar de encontrar a su salvador. Su conmovedor testimonio surtió efecto. Gracias a las redes sociales, la esposa de Francisco Martín, María, y una vecina del Coll, Pía Mateo, comunicaron que se trataba de él. Ambas lo reconocieron al leer la noticia en el periódico. “Lo vi en Internet y dije es mi marido. Y a una vecina también le vino a la mente y pensó en él. Recuerdo que hace muchos años él me explicó que se había encontrado con ese accidente. Años antes, en Granada, cuando éramos muy jóvenes nos topamos con otro siniestro y mi marido ya rescató a un muchacho”, rememora María.

Herido muy grave en un siniestro

La mujer de Francisco se pone en la piel del joven Gregorio. “Mi esposo, cuando tenía unos 50 años, tuvo un accidente muy grave de moto de madrugada. Me llamaron de Son Dureta y lo daban por muerto, estaba muy mal. Impactó con la cabeza contra un árbol frente al hotel Leo, en Can Pastilla. En el hospital me dijeron que un hombre que pasaba por allí lo había encontrado en el suelo, después de varias horas, y había avisado a la ambulancia e incluso lo había acompañado a Son Dureta. Si no llega a ser por este señor, mi marido no estaría vivo. Por eso, me gustaría darle las gracias”, asegura emocionada.

Francisco, conocido también como Paco por sus allegados y vecinos, detalla que le conmovió la noticia de Gregorio, publicada el pasado domingo. “Volví a recordarlo todo. Esto no se olvida. Me puse triste porque el padre del niño falleció, era muy joven. Lo siento por él”, lamenta.

Noticia del accidente publicada en Diario de Mallorca en 1991. En el recuadro, Francisco Martín, el hombre que salvó a Gregorio cuando era niño.

Noticia del accidente publicada en Diario de Mallorca en 1991. En el recuadro, Francisco Martín, el hombre que salvó a Gregorio cuando era niño. / D.M.

“Si puedo ver a Gregorio, estaré encantado de darle un abrazo y explicarle lo ocurrido. Me alegro que esté bien y que pueda cerrar este círculo que continúa abierto después de tantos años, como él dice”, destaca el hombre, mientras mira el primer artículo sobre el accidente de tráfico que apareció en el diario el 8 agosto de 1991 y en el que figura su fotografía, 35 años más joven y con gafas de sol.

El vecino del Coll se muestra cercano y amable. “Suelo guardar algún periódico antiguo en el trastero. Un día de estos aparecerá ese diario”, apunta. “Recuerdo que la prensa me entrevistó en la cuneta de la carretera, muy cerca del lugar del siniestro. Hacía mucho calor. El coche estaba volcado. La mitad se hallaba en la calzada y miraba hacia el Coll”, concluye.

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