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Opinión | Tribuna

Líneas

Aviones en la plataforma de estacionamiento del aeropuerto de Ibiza

Aviones en la plataforma de estacionamiento del aeropuerto de Ibiza / Vicent Mari

Cuando el fin de temporada lo va poniendo la restricción de líneas marítimas, o incluso las aéreas, después de un verano con quejas por la falta de líneas de autobuses que unan con mayor frecuencia y puntualidad todos los rincones de nuestras islas, ahora, justo ahora, nos anuncian una línea que va a unir nuestro aeropuerto con un vuelo directo con Estados Unidos. Quizás este sea el motivo por el cual hace meses se venía barajando la posibilidad de que nuestro campo de aviación tuviera que crecer, porque los estadounidenses son gente de mucho dinero, y ya hay que ir adecuándose para su llegada.

Una vez me definieron el teléfono móvil como aquel artilugio que une a los que están lejos y te separa del que está a tu lado. Esta definición nos podría valer para definir el querer abrir una línea aérea más en nuestra frágil isla. Cada vez menos conexiones para los que vivimos todo el año en estas islas, incluso con menos vuelos interinsulares, y por otra parte abrir el espacio aéreo para que vengan más turistas, desde la otra punta del mundo, es lo que tiene la globalización mal entendida, deshumanización.

Por una parte, la misma queja de siempre, hay poca gente. Y por otra, no se puede circular por las carreteras, no se puede aparcar en la ciudad, tampoco en las playas ni en las bellas calas que no dejan de ser un atractivo turístico, y una vez aquí, los turistas no pueden moverse por falta de transporte público o por colapso. Pero van a traer mucho dinero, ese es el motivo principal. Lo demás no importa.

La palabra mágica es el dinero. El dinero que deshumaniza, que hace que las relaciones humanas se desvirtúen, como el mal uso del móvil. No soy ingenuo, sé que el dinero hace falta, pero una cosa es que el dinero esté a nuestro servicio y otra es que nosotros estemos al servicio del dinero. El dinero sirve para comprar comida, pero no para comer. Sirve para ir al médico, pero no da la salud. Muchos solo viven para acumular dinero, que piensan se van a llevar a la tumba y posiblemente se compren un buen ataúd, incluso descansen en una lujosa capilla, pero el dinero solo les habrá servido para vivir una vida vacía, en lucha continua, sin disfrutarla, para conseguir más.

El dinero que hace que muchos salgan de su país buscando ese don precioso y que solo encuentran una sociedad deshumanizada, por el mismo dinero. Un mundo que no entiende más que de cuestiones materiales pensando que solo somos eso, materia. El dinero es necesario, lo sé, pero no lo soluciona todo, y es el gran problema de muchos de nuestros males.

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