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Opinión | Tribuna

Encerrar la lucidez

Ingresar a una mujer con parálisis cerebral y plenas capacidades cognitivas en una residencia convencional es una condena al aislamiento intelectual y una violación flagrante de su autonomía. La administración pública no puede confundir la necesidad de asistencia física con la pérdida del derecho a decidir sobre la propia vida. El caso de Tere Guerra Pino, de Sogo, en el corazón de Sayago, no puede dejar indiferente a las instituciones.

Tere sufre parálisis cerebral, pero mantiene su cabeza perfectamente clara, su mente lúcida y su voluntad intacta. Pretender que la única solución a su dependencia física sea arrancarla de su pueblo para meterla en una residencia, un entorno masificado diseñado para la custodia y no para la vida, es un insulto a su inteligencia y a su dignidad. Asociar la discapacidad física con la reclusión es un modelo obsoleto que las instituciones, deben erradicar de inmediato. Forzar a Tere a abandonar su hogar, sus vecinas y su entorno rural no es cuidarla; es desterrar su lucidez. Ella no necesita un almacén de personas; necesita recursos de asistencia personal, ayuda a domicilio intensiva y adaptaciones que suplan sus limitaciones de movilidad para que pueda seguir ejerciendo su derecho a decidir cómo, dónde y con quién quiere vivir. El arraigo a la tierra y a la comunidad es un derecho, no un privilegio.

Confío plenamente en la sensibilidad de la Diputación Provincial. Por eso creo que los servicios sociales no aplicarán, en este ni en ningún caso, soluciones burocráticas impersonales a realidades complejas. La Diputación tiene la obligación de garantizar la Ley de Dependencia a través de la autonomía personal en el medio rural. Negar los apoyos necesarios para que Tere se quede en su casa es una forma de violencia que castiga su cuerpo y anula su mente. Su cabeza funciona perfectamente; es el sistema el que está paralizado. En la presentación de su último libro en Bermillo de Sayago quedó suficientemente claro. Gracias Rocío por ser motor, luz y guía. Gracias La Mayuela por ser y estar.

Por favor, dejen de vaciar los pueblos de su memoria viva. Es necesario que se habiliten de manera urgente los recursos de asistencia intensiva a domicilio, lavandería, catering social y, sobre todo, acompañamiento profesional que Tere Guerra necesita para quedarse en su pueblo. Envejecer en casa es dignidad; lo contrario es el destierro.

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