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Opinión | Desde la Marina

Lagartijas, cambio de paradigma

Duele decirlo, las lagartijas tienen ya una muerte anunciada

La invasión de serpientes amenaza con acabar con las lagartijas de Ibiza

La invasión de serpientes amenaza con acabar con las lagartijas de Ibiza / Sebastian Candela

Si un cambio de paradigma es una alteración de los supuestos básicos de una teoría, situación o percepción de determinados acontecimientos, con referencia a los registros que tenemos sobre la población en regresión de nuestras icónicas lagartijas, sabemos que aunque ganemos alguna batalla, tenemos perdida la guerra. Es imprescindible, por supuesto, hacer lo que se hace, multiplicar las trampas, crear santuarios y reservorios en los zoos para que algunas familias se preserven y prosperen, pero es evidente que los especímenes que nazcan no podrán volver a la isla donde la situación tiene visos de empeorar por la multiplicación de las culebras, muy superior al número que conseguimos eliminar. Uno no se hace a la idea de que las culebras estén colonizando toda la isla, incluyendo los islotes, con la velocidad con que lo hacen. Me pregunto si no acabaremos, mal que nos pese, identificando a las Pitiusas como Ophiusas, islas de los pinos y de las serpientes. Mala peça al teler!

Tal vez tengamos que hacer un esfuerzo por desmitificar a la lagartija a la que tanto cariño demostramos ahora, cuando en su momento no supimos o no quisimos frenar la entrada de los viejos olivos que las traían a decenas. Duele decirlo, las lagartijas tienen ya una muerte anunciada. Y no es sólo eso. Habrá que ver si el desequilibrio que produzca su desaparición no empeora cuando las culebras tengan que alimentarse de otras especies, pequeños mamíferos, roedores, ranas, aves, abejas, otros insectos y, por increíble que parezca, incluso peces. En el Ripollés catalán he visto fotografías de culebras dando buena cuenta de una carpa. Y empeora las cosas la resistencia de las sierpes, el hecho de que su metabolismo les permita, sin problema, estar varias semanas sin comer y sobrevivir en condiciones adversas, caso que no es el de nuestras islas, en las que, sin depredadores, tienen una magnífica despensa, un paraíso gastronómico y climatológico. Puede sorprender plantearlo, pero tal vez tendríamos que importar erizos, mapaches, mangostas, tejones, búhos y gatos salvajes para que nos ayuden.

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