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Opinión | Para empezar

Fernando de Lama

Fernando de Lama

Redactor Jefe

Ibiza

¿El final-final de Statuas d Sal en Ibiza?

La banda ibicenca deja su final en puntos suspensivos...

El concierto de Statuas d Sal en Vara de Rey

El concierto de Statuas d Sal en Vara de Rey / Toni Escobar

«Olvidar es imposible / Si me juzgas me condenas / Ya no escribirás más / Mi nombre en la arena». La chica de al lado se sabe cada verso con precisión de micrómetro. Canta, baila, se desgañita y mueve el abanico con energía en esta noche sofocante de Santa Maria. Debe de tener veintipocos años, así que cuando el grupo se separó, aunque nunca se disolvió, debía de estar a punto de entrar en la adolescencia, y cuando publicó su último disco todavía iba al colegio.

No es una excepción. La gran pantalla del fondo devuelve la imagen de una plaza de Vara de Rey abarrotada, un mar de pitiusos de todas las edades: muchas canas, sí, pero también jóvenes que han adoptado canciones que no vivieron en directo. Padres e hijos, abuelas y nietas, todos dentro de la misma inocente locura. La música obra ese pequeño milagro y nos demuestra que la memoria no siempre es frágil y que ciertas canciones pasan de generación en generación como una herencia familiar y sin necesidad de pagar impuesto de sucesiones.

Galería: todas las imágenes del show de Statuas d Sal en Vara de Rey

Un momento del concierto de Statuas d Sal en Vara de Rey / Toni Escobar

Sobre el escenario, David, Omar, Joan, Juanma y Fer, con la arrolladora aportación de Fred, suenan más sólidos, más duros y más guitarreros que nunca. David toma bocanadas de aire entre canción y canción y busca la complicidad de un público que nunca dejó de ser el suyo y que está a punto de derretirse como un merengue. Desde las tablas hasta la pista viaja una pasión intacta, de esas que recuerdan que hay amores que matan.

Después de dos bises estallan los aplausos y los gritos. Nadie parece querer marcharse. Tampoco los músicos, que retrasan la despedida mientras contemplan esa onda inestable de abanicos que se abren y se cierran como un enjambre de mariposas bajo la luna amarilla.

Queda por saber si este fue el final-final de Statuas d Sal, su definitiva klosing fiesta en esta isla hotel en la que se ha convertido Ibiza. Pero un día es un día y, por la emoción que todavía flotaba entre el escenario y la pista, parece más sensato no dejarlo visto para sentencia. Se queda en puntos suspensivos...

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