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Opinión | Para empezar

Estar cansado es de ricos

Imagen de un yate de lujo

Imagen de un yate de lujo / Ocean Independence

Durante gran parte de mi vida no me ha importado el dinero en absoluto (ni lo he tenido). Pero con la sabiduría y el dolor de huesos que aportan los años, sumado a las cada vez menos ganas de trabajar que tengo, he empezado a mirar con cierta envidia a la gente con mucha pasta.

Aunque hay una cosa que me preocupa al observar desde la barrera el mundo de los ricos: debe ser agotador estar forrado. Porque si no, no se explica la cantidad de sillones, sofás, divanes, tumbonas, camas balinesas y demás artilugios destinados al descanso que despliega a su alrededor esa parte de la humanidad que no sabe lo que es una oferta del supermercado.

En las casas de mi niñez había un puñado de sillas de las duras, sin cojines ni florituras, y un sofá solo para las visitas presidiendo el comedor «bueno», ese al que no podías entrar sin supervisión parental. Y en las de mi entorno actual, en Formentera, el paisaje es casi el mismo: la abuela sentada en una silla de paja trenzada, concentrada en sus labores junto a la chimenea en invierno o bajo la higuera en verano; quizás una mecedora muy básica para que el abuelo lea el periódico, y un sofá vintage en un rincón que el poco uso ha mantenido como nuevo durante décadas. La gente menos mayor sí tiene un sofá o dos en casa, pero colocados donde toca: frente a la tele.

Pero te asomas al casoplón de un «privilegiado» y no ves más que mullidos sillones y sofás por todas partes: en las cuatro esquinas de los salones desmesurados, al borde de la piscina infinita y en el ciclópeo dormitorio (¿Les cansa dormir?). Y no solo en las viviendas: también hay sofás para «descansar» en los restaurantes de lujo; en los yates; en los reservados de las macrodiscotecas; en los chiriguitos de playa del tipo ‘15 euros la botellita de agua’.

¿Por qué está tan cansada esta gente? ¿Tan duro es no tener que levantarte a las 7 de la mañana para ir a trabajar? ¿Están agotados de dar órdenes a su chófer, su cocinero, al personal que limpia la mansión o a los jardineros? ¿O son los masajes y los viajes sin fin la razón de tanta fatiga? Mejor sigo siendo pobre como una rata, que parece menos extenuante.

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