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Opinión | Para empezar

Fernando de Lama

Fernando de Lama

Redactor Jefe

Un choque y una metáfora en Benimussa

Camino de Benimussa.

Camino de Benimussa. / M.C.

Escena costumbrista en el Camí de Benimussa: media docena de coches parados, que en esa vía ya equivale a la operación salida de agosto. El atasco se produce justo en la zona de curvas que pertenece a Sant Josep, ese tramo tan apreciado por quienes un día soñaron con ser pilotos de rally y ahora canalizan la frustración al volante de su vehículo, sobre todo si es una furgoneta blanca.

Me bajo a ver qué pasa y descubro un pequeño accidente. Nada grave, apenas un roce, aunque lo bastante aparatoso como para bloquear una carretera estrecha donde cualquier maniobra exige fe, paciencia y algo de suerte. A un lado, una pareja de ancianos en un Seat Panda que hace tiempo dejó atrás sus mejores años, pero que todavía cumple con esa dignidad de los coches que han sobrevivido a varias Ibizas distintas. Al otro, cuatro jóvenes británicos descamisados en un moderno coche de alquiler, colorados por el sol y quizá también por la situación.

En medio, como figura providencial, un conductor de furgoneta ejerce de traductor, mediador y jefe accidental de tráfico. Con notable autoridad, ordena a uno de los muchachos que mueva unos metros el vehículo para que el resto podamos escapar del embotellamiento haciendo una ese.

Al avanzar, se ve que todos están bien. La pareja, los jóvenes, el Panda y hasta el coche de alquiler parecen haber salido del trance con daños asumibles. Un susto, un parte al seguro y cada uno a seguir su camino.

Y, sin embargo, la escena deja algo más que chapa rozada. Hay en ese encuentro una metáfora casi demasiado evidente: la Ibiza tradicional, paciente y algo abollada, frente a la maquinaria turística, joven, roja, rápida y de alquiler. Ojalá el choque entre ambas fuera siempre así, un simple roce en una curva. Ojalá bastara con apartar un coche unos metros, rellenar un parte y continuar.

Pero mucho me temo que ese otro accidente no va a quedar en un simple roce, en solo un susto.

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