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Opinión | Para empezar

La solidaridad de Mallorca, esa «mierda»

Galería: imágenes del buque que trasladará los residuos a Mallorca a Ibiza

Galería: imágenes del buque que trasladará los residuos a Mallorca a Ibiza / Toni Escobar

La rivalidad entre grupos sociales es inherente al ser humano, entre otras cosas porque crear un enemigo común cohesiona, sobre todo a las sociedades poco evolucionadas, que son mayoría. Ibiza roba a Formentera y Mallorca roba a Ibiza y, por extensión, a Formentera y a las cabras de es Vedrà. España roba a Cataluña, víctima eterna de la estupidez de cuatro iluminados. Ahora Ibiza manda su «mierda» a Mallorca porque sus políticos (de todos los colores), desde hace décadas, es cierto que han pasado olímpicamente del futuro del vertedero de Ca na Putxa. Y no será porque no ha dado noticias: multas de Europa por incumplimientos, infinidad de denuncias de vecinos, secuestrados por su pestilente presencia, obras de mejoras suspendidas ad eternum...

Y de repente, la «mierda» amenaza con ahogarnos. Y escribo «mierda» entre comillas porque así ha definido la socialista mallorquina Catalina Cladera los residuos que enviará Ibiza a Mallorca para que sean incinerados en una planta que en su momento pagamos todos los baleares, no sólo los mallorquines. La memoria, sobre todo cuando se acercan las elecciones, es una caprichosa pero eficiente máquina de generar odio y desinformación.

Resulta que, según esta política socialista mallorquina (dónde se habrá dejado la solidaridad progresista esta mujer, qué despiste lleva...), Mallorca es el paraíso de la gestión de los residuos, donde ya tienen plantas para elaborar compost con la «materia orgánica», que no la «mierda» que generan sus concienciados (no lo dudo) conciudadanos. Mientras, en la isla del ‘chunda chunda’ todavía levantamos el taparrabos para orinar y defecar en la calle. Qué no haremos con la basura. Yo la tiro por el balcón y escucho en silencio el romántico ruido que genera la bolsa al caer...

Y encima llevaremos la «mierda de cualquier manera». Todo eso lo ha escupido, con rabia, esta socialista mallorquina ante los micrófonos de cinco medios de comunicación, no en una conversación de café filtrada por algún impertinente. Así, a tumba abierta, sin filtros. Como vamos a enviarles la «mierda», vamos. Ya lo dije cuando el iluminado del conseller de Vox Pedro Bestard, también mallorquín, anunció que por encima de su cadáver; Son Reus la pagamos todos. Vaya «mierda» de solidaridad la de nuestros vecinos...

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