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Opinión

Estafas amorosas

Por lo que a España respecta, los timos y las estafas siguen estando a la orden del día. Los hay para todos los gustos, desde los más sofisticados a los más inverosímiles pasando por algunos de lo más burdo que incluso se ven venir pero que no me diga ni cómo ni por qué, los timados, los estafados no lo ven venir. Todo el mundo sabe que las estafas son delitos de manipulación psicológica que explotan la confianza, la urgencia o el desconocimiento, siempre con el mismo fin: obtener beneficios económicos.

Además de la técnica conocida como phishing o suplantación de identidad que los ciberdelincuentes tanto utilizan, hay un tipo de estafa que cotiza al alza y de la que la Guardia Civil viene alertando insistentemente a la ciudadanía, especialmente si se trata de mujeres de entre 45 y 70 años. Se trata de las estafas conocidas como ‘romance scam’ o ‘estafas amorosas’. Una modalidad delictiva que se aprovecha de la vulnerabilidad emocional de las víctimas para obtener un beneficio económico mediante engaño. La situación de las mujeres siempre o casi siempre es la misma: la dichosa soledad o las necesidades afectivas. Cierto es que cualquier persona puede verse afectada. A veces nos dejamos llevar por una falsa compasión que nos aboca a cometer errores de fondo.

A ver cuándo queremos darnos cuenta de que los enamoramientos por internet ni son reales, ni son seguros. A ver cuándo queremos darnos cuenta de que los estafadores no buscan una relación afectiva real, sino obtener dinero. Para ello emplean técnicas de manipulación emocional cuidadosamente planificadas, acelerando la confianza y generando dependencia afectiva para facilitar el engaño. En estos casos es mejor pecar de tacañas que dejarse llevar por la verborrea pretendidamente amorosa de individuos que utilizan siempre los mismos argumentos: urgencias médicas, bloqueos bancarios, accidentes, viajes frustrados o dificultades laborales, solicitando dinero de forma progresiva o datos bancarios bajo distintos pretextos.

Situar el amor o la compañía en el centro de nuestras vidas nos puede llevar irremediablemente a ser más dependientes y vulnerables. Por eso, ante situaciones como las descritas, lo mejor es denunciar o directamente cortar por lo sano. Lo que se menester antes de seguir engordando la estadística de mujeres engañadas mediante estafas amorosas.

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