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Opinión

Los jarrones chinos

Con la unidad de España no se juega, coinciden González y Aznar, que no se resignan al retiro

Fue Felipe González el que, cuando dejó la Moncloa en 1996, se refirió a los expresidentes del Gobierno como a grandes jarrones chinos, esos objetos de porcelana de la dinastía Ming que “todos saben que son muy valiosos pero nadie sabe dónde ponerlos”. A quienes se jubilan de la presidencia del Gobierno, como a los jóvenes que hacían la mili, el valor se les supone, aunque los expresidentes tienden a tasarse por todo lo alto. En los últimos días hemos visto a los dos principales jarrones, el propio González y su sucesor en el cargo, José María Aznar, enmendarles la plana a los líderes socialista y popular. Cada uno al suyo. A González, que sufrió en su última legislatura, del 93 al 96, un acoso político-judicial similar al que soporta ahora Pedro Sánchez, le parece que el actual jefe del Gobierno solo tiene dos salidas o dimitir o convocar elecciones. No parece que esa advertencia surja de una reflexión sobre lo que él hizo entonces. Más bien parece que su animadversión a la política de Sánchez, a quien ya ha confesado que no votará, tiene mucho que ver, aunque no solo, con la concesión de la amnistía a Carles Puigdemont.

Y ahí es donde conectan los dos viejos jarrones chinos, esos que cuando uno era presidente del Gobierno y el otro líder de la oposición se detestaban tanto que hasta evitaban saludarse. Luego sí, en su calidad de ex han ido pasando del odio a lo que más que amor parece puro interés. Alberto Núñez Feijóo, temeroso de que no le salgan los cuentas en las próximas elecciones, ha hecho un gesto de acercamiento a Junts que no le ha gustado a Aznar. Para una vez que Feijóo admite que las cosas en Catalunya han cambiado desde 2017, sale Aznar y le conmina a armar una mayoría nacional, alejada de los independentistas, porque, dice, lo que está en riesgo es el sistema. Ni más ni menos que el sistema. Con la unidad de España no se juega, coinciden González y Aznar, que no se resignan al retiro. Ellos están aquí para salvar a la patria, anclados en una visión de España que, más allá de cálculos electorales, muchos creen superada.

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