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Opinión | Para empezar

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Cargo: Jefa de sección

Ibiza

JuergAir y Air Resaca: ‘party flights’ rumbo a Ibiza

Qué me dicen de esos trayectos terroríficos en los que familias o viajeros no 'clubbers' tienen que pasar varias horas de su vida temiendo que el avión en el que viajan acabe estrellándose porque la fiesta se les ha ido de las manos a la tripulación

Una fiesta se desmadra en pleno vuelo a Ibiza.

Una fiesta se desmadra en pleno vuelo a Ibiza. / DI

Mucho están tardando en poner en marcha los party flights rumbo a Ibiza. Me sorprende (al tiempo que me alegra) que nadie haya explotado aún esta línea de negocio. Si una entrada a una discoteca cuesta más que un vuelo ida y vuelta a la isla desde cualquier lugar del mundo, imagínense lo que se podría cobrar por un billete para venir a la meca de la fiesta y la electrónica. Se me ponen las pupilas como el signo del dólar. Un espacio exclusivo, con dj, bebidas premium, azafatas gogós...

No me miren mal, que ya se lo que están pensando. Si lo de los vuelos discoteca ya está inventado. Qué me dicen de esos trayectos terroríficos en los que familias o viajeros no clubbers tienen que pasar varias horas de su vida temiendo que el avión en el que viajan acabe estrellándose porque la fiesta se les ha ido de las manos a la tripulación. Cada vez son más habituales los vídeos en los que se ve a los pasajeros de pie, bailando, completamente borrachos, sin hacer caso de la tripulación... Incluso en no pocos vídeos de denuncia grabados por esos pasajeros ‘normales’ (qué poco me gusta esta palabra, porque normales no somos ninguno) se ve a las azafatas y azafatos participando de la fiesta: sirviendo bebidas sin parar y riéndoles las gracias a quienes han comenzado la fiesta mucho antes de coger el vuelo. Y eso, a algunos pasajeros, les da auténtico pánico. Y no hablemos de los inconvenientes que supone para todo el pasaje tener que desviar vuelos y hacer aterrizajes de emergencia para desalojar a pasajeros a los que, bebidos y drogados, se les va algo más que la pinza.

Si alguien se animara con lo de los party flights (ya tengo el nombre de la compañía: JuergAir) al menos quienes quieran un vuelo tranquilo podrían tenerlo. Y ya, que se atengan ellos a las consecuencias si el trayecto se va de madre y hay que cambiar ruta, aterrizar donde no estaba previsto o saltar en paracaídas porque alguien, cubata en mano, la está liando parda en la cabina de los pilotos. Por cierto, los vuelos discoteca serían sólo rumbo a Eivissa. Para volver propongo otra línea de negocio: los hangover flights (Air Resaca). No hay vuelo más zen. Todos están KO.n

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