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Opinión | para empezar

Ibiza no es Fuenteovejuna

Una chabola en medio del bosque.

Una chabola en medio del bosque. / A.S.A.

La primera imagen que me viene a la cabeza si pienso en el problema de la vivienda es la de cuatro especuladores frotándose las manos. Sobra cemento y no faltan pisos, hay miles vacíos. Y también me asalta una reflexión: ¿por qué no buscar un gran pacto en el que quepan todos los partidos y las asociaciones sociales y ecologistas para analizar, debatir, proponer y aprobar medidas a largo plazo?

Llevamos años toreando los problemas a base de no hacer nada porque esta isla ha demostrado una capacidad de resiliencia inaudita que la ha mantenido viva a pesar de la abulia de todos. Hasta que nos damos de bruces con una realidad cuasi postapocalíptica, distópica: ¿alguien pensaba hace unos años que viviríamos rodeados de chabolas, que la gente tendría que dormir debajo de un árbol o de un puente, que un empleado con un sueldo fijo sería un nuevo pobre? No, ¿verdad? ¿Y qué hemos hecho? Un carajo.

Ahora, tarde ya, se empiezan a proponer soluciones. Pueden gustar más o menos (que se pueda construir en rústico con la cantidad de pisos vacíos que hay y la falta de recursos que sufre la isla, especialmente de agua, no me convence en absoluto), pero al menos son ideas. El problema es que vienen de un partido y, con independencia de su color, esa propuesta será rechazada de plano por el contrario. Y además no se ha negociado ni consensuado ni debatido. Y por mucho Govern o ayuntamientos que dirijas, algo de semejante calado no se puede, no se debe poder aprobar de esta manera.

Ibiza ha sorteado una crisis tras otra desde que se zambulló sin red en este bendito negocio del turismo. Pero ninguna era estructural, ninguna amenazaba con dinamitar los cimientos de su sistema social y económico. No hablo solo de chabolismo, sino también de carestía de la vida y de la infinidad de gente que deambula por las calles sin nada en el bolsillo, sin nada que ofrecer, muchos con patologías duales, absolutamente incontrolables.

La vivienda es una necesidad básica, reconocida por la Constitución, que en esta isla se ha convertido en una quimera. Esta abrumadora realidad solo puede combatirse desde la solidaridad y la unión de toda la sociedad. A ver si por una puñetera vez somos capaces de ir todos a una...

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