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Opinión

El ‘edelweiss’

Cuenta El País que Chaplin abandonó EEUU avergonzado, entre otras cosas, de la pomposidad moral de su país y una lo lee sonrojada por el panegírico pomposo que de Pedro Sánchez hace Irene Lozano en ese mismo periódico.

Un peloteo babeante de quien ayudó al presidente a confeccionar sus libros. Ignoro si la escritora cosechó luego éxitos, aunque lo dudo en alguien capaz de escribir sobre el personaje al que preguntar cómo resiste es «preguntar cómo florece el edelweiss a 3.000 metros de altura». De las sospechas de corrupción puede uno salir si demuestra su inocencia, pero del ridículo es poco factible sobreponerse y ante esa exaltación de moralidad pomposa; con retórica de apesebrada pelota y ese título de ‘El hombre que coleccionaba Quijotes’, comprados en ¡Mojácar!; no queda sino mondarse.

Un presidente que llegó a casa un día y vio a Begoña con lágrimas en los ojos y en ese momento comprendió cuál era su camino entre el fango que recorrería hacia la luz admirable porque cada fin de semana corre acompañado por Begoña. Él, que tiene muchas misiones pero la principal es la de némesis de Trump, que con esa vocación vino al mundo, que no ha presentado presupuestos en tres años e incumple hasta hoy su promesa de hacerlo, que no puede salir a la calle sin esconderse detrás del Rey o del Papa, con su faro moral imputado; su mujer y su hermano, ídem; una exmano derecha condenada a 24 años de cárcel y la otra con futuro carcelario, aparte del fiscal general y Leire. Empero resiste porque es purito edelweiss. Todo se debe a una confabulación de los monstruos de la ultraderecha, entre los cuales seguro que está la malvada arpía corrupta -sin imputaciones ella- de Ayuso, que se ve que la tía es mas resiliente que los edelweiss. (Esto es cosa mía).

Pedro es el vigía de Occidente y quiere cargárselo una conjuración júdeo lo que sea. Pero a él le toca un pie. Porque colecciona quijotes. Aunque dato mate relato, ya tiene él sus biógrafas hacedoras de épicas y sus retratos apologéticos. Un hombre bello con un alma bella. El presidente edelweiss.

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