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Opinión

Aena en el aeropuerto, el negocio del ocio

El ‘queremos más’ en una isla que no es de goma empieza a resultar aberrante, excepto para la empresa aeroportuaria

Rueda de prensa de Aena en el Aeropuerto de Ibiza.

Rueda de prensa de Aena en el Aeropuerto de Ibiza. / Vicent Marí / DIB

Es lo de siempre, hacer ‘caja’. Si la isla tiene ya un problema de difícil solución, es la masificación, la sobreexplotación, la especulación y un ordeñe excesivo. Los números que registran los movimientos del aeropuerto y, sobre todo, el caos que tenemos en la isla en temporada alta deberían bastar para no proponer idioteces. En muchos aspectos, caso de la movilidad, la vivienda y la fiesta, rozamos el colapso. La isla no es un circo. Debe ser habitable. No puede ser la Babel que estamos creando. Las instalaciones aeroportuarias son más que suficientes si no queremos desbordar el vaso.

La Autoridad Portuaria ya nos ha convertido la prodigiosa bahía que tenía la ciudad en un estanque de ranas, a mayor gloria de yates y cruceros, lo que impedirá que en su momento decida imponernos un nuevo dique que vaya, pongo por caso, desde la punta de la Mar Loca, pasando por s’Illa Negra en dirección al nuevo dique del Botafoc. Tiempo al tiempo. Y ahora nos viene a Aena con una lluvia de millones para ampliar las instalaciones aeroportuarias de es Codolar que, por cierto, el año pasado ya superaron de largo los 9.000.000 pasajeros. ¿Estamos locos? ¿No es suficiente? El ‘nosotros queremos más’ en una isla que no es de goma empieza a resultar aberrante. Pero no lo es para Aena. A nadie se le escapa que su propuesta es de puro negocio. A la empresa le importan un rábano las necesidades y la situación de la isla. Lo que importa es convertir el aeropuerto en una macro-tienda y en un escaparate de lo que no queremos, solo FIESTA y que el pasajero se rasque la faltriquera. ¡De pena!n

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