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Opinión | Para empezar

Fernando de Lama

Fernando de Lama

Redactor Jefe

Ibiza

Ante el nuevo ‘Hashtag’ de Ibiza

El público disfruta de un espectáculo en sa Punta des Molí. |  | J.A. RIERA

El público disfruta de un espectáculo en sa Punta des Molí. | | J.A. RIERA

Aprovecho una visita a sa Punta des Molí de Sant Antoni para asistir a una nueva edición del Molí Rocks, con ambientazo, una tarde-noche perfecta y una de esas puestas de sol que hacen que hasta el más escéptico acabe sacando el móvil. Entre concierto y concierto hago una pequeña encuesta entre los conocidos que me voy encontrando sobre la nueva escultura pública instalada a pocos metros del auditorio: el ‘Hashtag’ del artista mexicano Stefan Brüggemann.

El método no es precisamente científico. La muestra es aleatoria y puede que encuestador y encuestados estén más pendientes de la música o del atardecer que de la estadística. Pero los resultados son bastante reveladores: la mayoría no sabe que allí se ha colocado una escultura y algunos ni siquiera la reconocen como tal hasta que se la señalo con el dedo.

A partir de ahí hay comentarios de todo tipo. El más repetido, con bastante gracia y también mala leche, es que parece que se ha caído el cartel que anunciaba el festival y solo ha quedado el soporte. No será una crítica académica, pero tiene esa precisión de la calle que a veces resume mejor las cosas que tres folios de catálogo.

Iba a decir que la obra no deja indiferente a nadie, pero no sé si sería del todo honrado teniendo en cuenta que antes tuve que avisar a casi todos de que estaba allí. Quizá esa sea su primera paradoja: una escultura que representa el símbolo más usado para llamar la atención en el mundo digital y que, en el paisaje físico, pasa desapercibida. El signo de la visibilidad convertido en objeto casi invisible. Como metáfora de nuestro tiempo no está nada mal.

Y entonces vuelve la vieja pregunta: ¿qué es arte y qué no lo es? ¿Lo decide el artista, el público, la cartela, el precio o el tiempo? ¿Debe una obra explicarse, imponerse, desconcertar o simplemente quedarse ahí hasta que alguien deje de verla como un hierro raro?

Que cada uno busque su respuesta. De momento, el ‘Hashtag’ ya ha conseguido algo: que hablemos de él. Aunque sea después de tener que señalarlo.

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