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Opinión

Y después ¿qué?

El papa León XIV en el interior del Falcon que lo traslada a Roma.

El papa León XIV en el interior del Falcon que lo traslada a Roma. / Efe

Ha pasado una semana de la visita del Papa a nuestro país. Todo un acontecimiento. En los medios de comunicación no había otras noticias. Miles de personas movilizadas. Infinidad de encuentros del Papa con realidades y grupos diferentes, sin olvidar las fechas en las que se llevaba a término el viaje: la solemnidad del Corpus Christi.

Celebrando la fiesta en la que la Iglesia recuerda la presencia real de Jesús en la Eucaristía, se celebra la Jornada de la Caridad, el día de Caritas. Y el viaje del Papa nos lo recordó. Una de las primeras instalaciones visitadas fue un centro de Caritas. Los testimonios de personas con rostro y con nombre que dieron las gracias a esta institución de la Iglesia que les ayudó a salir de la pobreza nos lo recordó.

Mensajes del Papa hablando de la igualdad, de los derechos de todas las personas a tener una vida más digna. Una realidad que vivió de manera muy especial en Canarias, recordando y haciendo presente el drama de los que se ven obligados a salir de sus países a causa de la pobreza, de la violencia y de las guerras.

El Papa ha regresado a Roma. Nosotros nos hemos quedado en nuestros quehaceres. Y mi pregunta es: y ahora ¿qué?

Se ha vitoreado al Papa, se han aplaudido sus palabras y discursos. Se ha seguido al Papa por tierra, mar y aire. Ahora nos toca a nosotros poner en práctica todo lo que nos ha dicho, aconsejado y sugerido.

Ahora nos toca «alzar la mirada» y no permanecer con los brazos cruzados, como si no hubiéramos escuchado nada. Ha sido una invitación constante a poner la mirada en Dios y en los hermanos que sufren. No podemos bajar la mirada y seguir como siempre. Al contrario. Tenemos que intentar trabajar por la cultura del encuentro, de la igualdad y del bienestar de todos. La visita del Papa ha querido ser un estímulo para abrir los ojos y, levantando la mirada muy arriba, tomar las fuerzas necesarias para cambiar nuestra realidad. No ha querido ser una cortina de humo para esconder otros problemas. Ha sido una invitación constante a tener presente y a buscar soluciones ante las diferentes problemáticas que se viven en nuestra sociedad.

Nos toca una vez más ponernos manos a la obra.

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