Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Para empezar

Sin control sobre la posidonia

Siembra de posidonia en la Bahía de Talamanca

Siembra de posidonia en la Bahía de Talamanca / La Marina Ibiza. / DIB

Con el verano ya empezado y con los principales hitos ya tachados de la agenda de un colega (precipitados, barcos quemados, incendios, fallecidos, etcétera), una de las peores noticias llega, qué sorpresón, por la inoperancia de las administraciones. En este caso, de la balear, que ha sido incapaz a estas alturas de poner en marcha el sistema de control del fondeo sobre las praderas de posidonia. Esta planta marina, a ver si se nos graba ya a fuego de una maldita vez, es uno de los activos naturales más importantes de las islas, un tesoro que nos estamos cargando para alegría de cuatro cretinos que se llenan los bolsillos mientras tanto.

Como explicaba de manera certera mi compañera Pilar Martínez, el origen del retraso está en la tramitación del nuevo contrato de obra y servicio para la gestión de los fondeos regulados, que fue recurrido en tres ocasiones por distintas asociaciones náuticas. «El expediente (copio literalmente de la noticia de Pilar) llegó a quedar suspendido cautelarmente por el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales a raíz de uno de estos recursos. Aunque la suspensión fue levantada el 22 de enero, el tribunal estimó parcialmente las impugnaciones y obligó a corregir determinados aspectos de los pliegos, lo que alargó los plazos administrativos del procedimiento». O sea, que algo se hizo mal en un procedimiento que lleva años gestionándose.

Esto está provocando a diario un atentado tremendo y muy difícil de corregir contra esta maravilla natural. Decenas, cientos de descerebrados lanzan el ancla de sus barcos sobre esta planta con total impunidad, arrasando un bien esencial para el buen estado del ecosistema marino.

Si ya resulta absolutamente insuficiente que esta protección se active cada año a partir del 1 de junio (debería estar mucho antes, desde la Semana Santa al menos; si no todo el puñetero año), este retraso debería hacer reflexionar a nuestros (i) responsables políticos. La sensación de caos en las islas ya es alarmante a cualquier nivel (tráfico, seguridad ciudadana, limpieza, contaminación acústica...), pero es totalmente intolerable que algo tan esencial como la protección de los bienes naturales dependa del devenir de un procedimiento administrativo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents