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Opinión | Para empezar

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Portadista y redactora

Dalt Vila, ¿más habitable?

Vivendas en el centro de Ibiza, barrio de la Marina, Dalt Vila, Sa Penya

Vivendas en el centro de Ibiza, barrio de la Marina, Dalt Vila, Sa Penya / Guillermo Sáez / DIB

Las Ciudades Patrimonio quieren unos cascos históricos más habitables. Ese era uno de los titulares de una noticia del Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad publicada por este diario. Y, sin embargo, el Ayuntamiento de Eivissa ha eliminado plazas de aparcamiento para coches en la calle Pere Tur Joan Roman en Dalt Vila, para destinarlas solo a motos. Además, ha pintado en el suelo las plazas de parking con líneas blancas, de modo que ya no se puede aprovechar el escaso espacio disponible como antes. No ocupa lo mismo un Jeep que un Smart. Pues ahora sí. ¿En qué estudio se ha basado esa remodelación? ¿Se ha ido casa por casa para conocer las necesidades de movilidad de cada residente? ¿Hay más vecinos que circulan sobre dos ruedas que sobre cuatro?

Ahora solo se puede entrar al recinto amurallado a través de una barrera y los residentes han tenido que volver a solicitar el acceso para sus vehículos: dos coches por vivienda, sin tener en cuenta el tamaño de la casa ni las personas que la habitan.

No hay un parque infantil para hacer vida de barrio. ¿No son bienvenidos los niños al casco antiguo? En la reforma de sa Carrossa, ¿nadie ha pensado en el movimiento de personas que generan estos espacios? ¿Acaso no quieren que haya vida en Dalt Vila?

Tampoco hay un triste colmado al que ir a comprar cuatro avíos para improvisar una comida o una cena. Sa Peixateria, un espacio para el que los vecinos de la Marina reclamaban que recuperara sus antiguos usos, es ahora un centro polivalente para celebrar actos que bien podrían llevarse a cabo en Can Ventosa.

Eso sí, cada vez que hay una procesión, llámese Corpus Christi, o una fiesta, llámese Eivissa Medieval, a los vecinos les piden que quiten sus coches y modifiquen su rutina. ¿A alguien le preocupa lo que piensan los residentes de Dalt Vila? Unos amigos que vivían allí aguantaron con el primer hijo; al segundo, se fueron. Ante este tipo de actuaciones arbitrarias, admiro a los vecinos de sa Real como ejemplo de que el poder vecinal debería hacerse valer más en todos los barrios.

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