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Opinión

Bajarse en Formentera

La demagogia no cabe cuando se trata de los migrantes que llegan en patera

Dos pateras encontradas en Formentera.

Dos pateras encontradas en Formentera. / Javi Parejo

Sin hablar de nostalgia, pese a que se haya puesto de moda, uno recuerda aquella película de finales de los 80 ‘Bajarse al moro’. En esta ocasión no vamos a sacar a relucir los caminos del hachís en plan comedia de Fernando Colomo. Bastante tenemos con ese tráfico de drogas en la zona del estrecho de Gibraltar y aledaños. Viene a cuento porque este fin de semana y en lo que nos queda entre escribir esto y publicarlo el miércoles, si las condiciones del mar no cambian, nos seguirán llegando ‘pateras’ con hombres, mujeres y niños o niñas por doquier que se unirán a las 15 cifradas hoy, con 236 migrantes, que no es poco para tres días. El cómo combatir este goteo (siempre dicen que es el menor de los goteos) corresponde a quienes nos gobiernan, porque entra dentro de su sueldo buscar soluciones. No son fáciles, mientras existan necesidades básicas en los países de origen, mafias en los países intermedios que facilitan por el ‘módico’ precio de a más de 2.000 ‘pavos’ un viaje a lo desconocido (el mar cada día se cobra vidas y no tenemos cifras, ni siquiera aproximativas). Y un cierto desinterés de las autoridades del norte de África en meter en la cárcel a los ‘mafiosos’ de turno. Ni siquiera en vereda. Sin esos tres elementos, tendríamos la fiesta en paz. En la calle circulan toda clase de ‘proyectos y propósitos’ de la gente de a pie para paliar esta lacra (lo de lacra no va por los que llegan, no me mal entiendan). Lacra son las circunstancias en las que se ven obligados a salir de esa África subsahariana, pasar el Sahel en condiciones que ya me gustaría vernos a nosotros y después de dos años de haber salido de su casa, de su familia, caer en manos de unos desalmados que actúan con total impunidad, pagar un pastizal por ir a una nueva vida allá por el norte, como si aquí atáramos los perros con longanizas. Dejémonos de monsergas y discursos fáciles con carga de demagogia. Eso queda para quienes, desde una situación de privilegio, denuestan incluso a algo que necesitan imperiosamente, una mano de obra barata y pagos en ‘negro’ para cuidar nuestras cosechas o a nuestros ‘viejos’. ¿A que les suena la imagen de persona mayor en silla de ruedas empujada por una o un ‘migrante’ mientras los descendientes pasean por las playas de moda? A mí sí y entonces ¿qué nos quieren contar con eso de que lo malo es responsabilidad del ‘moro’? Mañana, más pateras.

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