Opinión
El calor de la contradicción
Las temperaturas han alcanzado cifras inusuales, al mismo tiempo que los registros, imputaciones y sospechas relacionadas con el PSOE se han incrementado por encima de nuestro entendimiento. Imposible leer todas las informaciones, autos, resoluciones, análisis, elucubraciones y bulos al respecto. Ni la serie más intrincada conseguiría un nivel semejante de saturación judicial. Ese punto justo que provoca confusión, desesperanza o parálisis en una parte de la ciudadanía y que amenaza con enviar al espacio sideral no solo al gobierno y al PSOE, sino al conjunto de la izquierda o algo más. Me pregunto si el torbellino también va a engullir la defensa de la justicia social o los derechos humanos. Pero, en realidad, yo quería hablar del tiempo. Aunque quizá no he dejado de hacerlo.
Europa se achicharra por una ola de calor descabellada. Aún más grave porque ha llegado cuando nuestro cuerpo no ha tenido tiempo de aclimatarse. Desgraciadamente, no es una sorpresa. La crisis climática no solo ha aumentado las temperaturas máximas globales, también las probabilidades de sufrir olas de calor y fenómenos extremos. Las repercusiones son enormes, tanto a nivel social como económico. Incluso un estudio reciente apunta al cambio climático como uno de los responsables de la creciente resistencia a los antibióticos en todo el mundo. No es una plaga bíblica, es el resultado de la quema de carbón, petróleo y gas. Son enfermedades, muerte, hambre y guerras.
A pesar de la total certeza científica, el populismo ultra sigue despreciando las medidas para frenar este suicidio colectivo. Trump, el actual gran villano de esta historia miserable, ha utilizado medidas de acoso y coacción para favorecer a los combustibles fósiles, ha atacado a las energías renovables y al coche eléctrico, ha retirado a EEUU de los organismos climáticos globales y de la financiación a la ciencia del clima, al mismo tiempo que ha promovido campañas de desprestigio científico. Trump se está aplicando en arruinar nuestro futuro… y nuestro presente. La ONU advierte de que la guerra contra Irán está provocando niveles históricos de hambre en el mundo. Una crisis que ha llegado a nuestras cuentas domésticas. Con la presidencia de Trump, el mundo es más inseguro, más cruel, menos democrático y más incierto. Mientras, el señor de la destrucción y su familia no dejan de enriquecerse. Eso sí, qué malos son los inmigrantes y cuántos los odiamos.
Ante la crisis, la economía española resiste y el escudo social del gobierno ha ayudado a paliar sus efectos negativos. Pero la situación es endiablada. La corrupción acorrala al PSOE. Aunque la andanada judicial no sea totalmente casual ni inocente, no quiere decir que sea falsa. El actual gobierno aún puede tirar adelante medidas importantes en la agenda social. Y a la vuelta de la esquina, la posibilidad real de que los villanos locales lleven las riendas del país. Estos días ha subido la temperatura de los termómetros, también el nivel de la contradicción de una buena parte de la ciudadanía progresista.
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