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Opinión | Para empezar

Una justicia a la altura de la infancia

Un niño juega en un casal de Save The Children.

Un niño juega en un casal de Save The Children. / Ferran Nadeu

Desde hace unos meses, cada vez que leo un artículo sobre abusos sexuales a menores, me llama la atención para mal lo reducido de las condenas o las peticiones de condena por parte de la fiscalía: seis años para un padre valenciano que abusó de su propia hija durante años; tres años por abusos sexuales a una niña de seis años en Ibiza; seis años por abusar durante meses de su hija de 13 también en Ibiza, cuatro años para un alcalde por prostitución de menores... La lista, por desgracia, es extensa y crece cada día.

Buscando información al respecto he dado con un informe de la organización Save the Children fechado en septiembre de 2025 que revisa 345 sentencias judiciales de abusos sexuales contra la infancia en España dictadas entre 2023 y 2024 y los datos son desalentadores.

El análisis, que lleva por título ‘Por una justicia a la altura de la infancia’ afirma que solo en 2023 se presentaron 9.185 denuncias por delitos contra la libertad sexual contra niños, niñas y adolescentes, «una cifra que representa una pequeña parte de la realidad, ya que en la mayoría de los casos nunca llega a denunciarse». Eso se traduce en una media de 25 abusos denunciados AL DÍA en un año. Más los que no se denuncian. Solo esa cifra ya debería dejarnos sin dormir una temporada. Pero es que, encima, se estima que en ocho de cada diez casos el agresor es una persona conocida por la víctima y un 41,8% de ellos es un familiar del menor.

Para poner un poco más de sal en la herida, el estudio pone de manifiesto que en el 40,9% de los casos el proceso judicial se prolonga más de tres años, y en un 12,1% supera los cinco años, un periodo durante el cual las víctimas tienen que declarar más de una vez y revivir los hechos sin poder empezar su durísimo y muchas veces imposible trabajo de recuperación físico y emocional.

Esto no está bien. Si el trauma que causa en la víctima un abuso sexual dura toda una vida, el castigo al agresor debería durar lo mismo. Tres, cuatro o seis años de cárcel por destruir por completo el futuro de un niño no es ni aceptable y ya es hora de que alguien tome cartas en el asunto.

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