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Opinión | Para empezar

Samia Khenien

Samia Khenien

Redactora

Recta final para la Selectividad

Fotografía de archivo de estudiantes de selectividad.

Fotografía de archivo de estudiantes de selectividad. / Marcelo Sastre

Solo queda una semana para la Selectividad o como la llamen hoy día. Esos tres días de exámenes que estresan a cualquier adolescente que haya acabado el Bachillerato y quiera entrar a la universidad. Donde uno se juega su futuro, o eso dicen.

Quisiera lanzar un recordatorio para todos los jóvenes de las Pitiüses. Por un lado, lo que sabemos todos: tres días de exámenes no determinan lo bueno que seas como estudiante, ni mucho menos lo bueno que puedas ser como médico, abogado, enfermero, profesor o lo que sea que quieras ser en un futuro. La prueba es completamente arbitraria, no tiene en cuenta factores contextuales, ni siquiera si te encuentras mal o si padeces de nervios, y gran parte de la materia que hay que ‘empollar’ no te va a ayudar a conseguir, que es lo que la mayoría necesitamos, realmente. Tienes que hacer la prueba y esforzarte el máximo posible, pero deseo que no afecte a tu salud mental ni a tu autopercepción de suficiencia.

Por otro lado: independientemente de cómo te vaya la Selectividad, muchos factores ajenos a la prueba alterarán el transcurso de tu vida y de tus estudios y, al final, lo más importante es de cuánto dinero dispongas, tú o tus padres, para que puedas dedicarte a ellos. Quizás puedas acceder a tu carrera deseada, quizás te den becas por las matrículas de honor que hayas sacado en el Bachillerato y en la Universidad, pero si tus padres no pueden permitirse pagar su propio alquiler y tu estancia fuera de Eivissa (porque muchos no podréis estudiar vuestro grado soñado en la isla, tema para otro día), será, quizás no imposible, pero sí mucho más difícil que vayas. Si trabajas a la vez que estudias para sustentaros y, por falta de tiempo, no sacas las mejores notas, tendrás que escalar otra montaña para estudiar posgrados o incluso mantener la beca que paga el grado, todo años después de la Selectividad.

Aun así, animo a todos los jóvenes a estudiar algo, sea una carrera, un oficio, un curso, un nuevo idioma... Y si no os gusta, cambiáis de rumbo. La vida no se acaba por haber elegido incorrectamente unos estudios a los 17 o 18 años.

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