Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión

La extraña muertede Isak Andic

Con otros protagonistas, ya hubieran hecho su agosto las plataformas basura, pero aquí no comparecía ningún cobarde narrador de ‘true crime’ anónimo

Barack Obama dejó dicho que «los ricos juegan con otras reglas», antes de convertirse en uno de ellos. Se le olvidó precisar que este pronunciamiento no se interrumpe con la muerte. A propósito, solo Jonathan Andic sabe con certeza desde este mundo cómo falleció Isak Andic, pero la versión del único hijo varón y heredero de Mango se cuartea por momentos. Ni siquiera la detención por posible homicidio, el esposamiento o la toma de huellas dactilares han apartado a los omnipotentes del veredicto que llevan más de un año imponiendo. En una excursión cuando menos llamativa, por un recorrido sin excesiva dificultad y sin testigos, se decretó la «muerte accidental» como única anatomía de una caída del padre junto a su hijo. Quedaban arrasadas todas las cláusulas de oportunidad y motivo, por decreto irrefutable de la alta sociedad que ejerce de todavía más alta autoridad.

En un caso similar con protagonistas pobres, se hubieran canalizado ya los adjetivos para dramatizar el encuentro entre el fundador del imperio y el vástago que le había reemplazado sin éxito. Aquí se trataba de normalizar hasta extremos empalagosos. En algún momento parecía que se buscaba un apaño satisfactorio para todas las partes, la resignación ante un drama irreversible. Cabe consignar que los poderosos no se limitaban a manifestar su confianza en que la muerte se explicaba por un percance montañoso, sino que abusaban de su autoridad para imponer una narración hoy tambaleante. No les importaba que sus tesis desafiaran la racionalidad, porque reforzaban su poder al fantasear.

Con otros protagonistas, ya hubieran hecho su agosto las plataformas basura, siempre de guardia para arruinar famas individuales, pero aquí no comparecía ningún cobarde narrador de true crime anónimo. Los poderosos se afanaban incluso por destacar las habilidades como gestor del presunto homicida, un rasgo que por lo visto incapacita para cometer un acto criminal. Ni siquiera han reparado en que están despreciando a la víctima, porque son solo negocios.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents