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Opinión

Cuerpos sin vida

Llegada del equipo del GEAS de la Guardia Civil para hacerse cargo del cadáver de la mujer localizada en Punta Gavina

Llegada del equipo del GEAS de la Guardia Civil para hacerse cargo del cadáver de la mujer localizada en Punta Gavina / Pamela Spitz

El hallazgo de cuerpos sin vida en las costas de nuestra querida isla de Formentera pone de manifiesto la dureza de la vida para muchos seres humanos que se ven forzados a salir de sus casas, de sus países, dejando atrás a sus familias para arriesgar la vida cruzando un mar, que para unos es una posibilidad de cambiar radicalmente su vida, y para otros es el final del viaje.

A nadie tendría que dejar indiferente esta realidad. Menos aún a aquellos que son capaces de criminalizar a los que son víctimas de un sistema económico y político que es incapaz de proteger a los más débiles.

¿Quién pone su vida en riesgo si no es para mejorar la calidad de su vida y de los suyos?

Nuestro país está a punto de recibir la visita del Papa León. Uno de los destinos son las islas hermanas de Canarias. Cuando se empezó a hablar de la posible visita del Papa Francisco a España, se veía claro que el destino era el archipiélago canario por el drama humanitario que está viviendo continuamente por la inmigración que reciben sus costas. Hoy tendríamos que invitar al Santo Padre León, en su viaje que ya había planeado el anterior Pontífice, a visitar nuestras islas Pitiusas que viven el mismo drama de la inmigración.

Unas islas muy ricas económicamente y muy pobres a la hora de poder dar una respuesta a la presión de recibir de manera continua pateras llenas de hombres, mujeres, adolescentes y niños. Seguramente entre los que nos llegan hay de todo, como entre nosotros también hay de todo. Y si a todos nos gusta pensar en la presunción de inocencia ante acusaciones que podamos recibir sin fundamento previo, cuánto más tendríamos que intentar no juzgar antes de acoger a los que llegan de manera tan precaria. No tendríamos que limitarnos sólo a recoger cuerpos sin vida, sino que deberíamos descubrir cómo dar vida a muchos cuerpos que vienen destrozados por una dura travesía, pero además por una dura realidad que les obliga a salir de sus países de origen.

En este domingo de Pentecostés, en el cual la Iglesia celebra la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles junto a la Virgen María, deseamos que esta misma fuerza del Espíritu ilumine el corazón y la razón de los dirigentes políticos para que dejen de lamentarse y pongan solución a los problemas.

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