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Opinión

¿Quedará alguno bueno entre tanto escalador con perro?

Hoy venimos a hablar de amor. Sí, puedes coger el vino.

Es sábado por la noche. Nueve y media. El bar de siempre, la mesa de siempre, las amigas de siempre: la que se casa este año, la que no quiere saber nada de hombres, la que lleva toda la vida con el mismo, la que hace un mes empezó a liarse con uno de 22 porque “con los de nuestra edad ya no hay nada que hacer”, la que no es lesbiana pero se besa con chicas, y la que lleva meses -o años- buscando el amor con una dedicación admirable, entre apps, quedadas y decepciones, sin perder la esperanza.

Seamos honestas: encontrar el amor no es fácil -desde aquí mi más sincera enhorabuena a las que lo lograron-. De hecho, lo de buscar pareja cada vez se complica más porque cada vez el mercado se reduce. Los “buenos” se van casando mientras reaparecen fantasmas de un pasado (porque en esto estamos de acuerdo, siempre hay alguno que vuelve) que muchas veces no queremos ni recordar.

No es por generalizar, no os vayáis a ofender ahora vosotros. Pero a los 30, el panorama sentimental está muy regular. Digamos que el mercado a estas alturas requiere cierta tolerancia a la frustración. Quizás la clave sea hacer como mi amiga Lola, que perdió la esperanza con los españoles y ahora se cruza los Pirineos dos veces al mes.

Y luego están las apps. Tinder, Hinge, Bumble. La promesa era conocer gente interesante, quizás encontrar algo bonito. El algoritmo decide que eres compatible con Pedro, 35, que no busca nada serio pero “ya veremos”. De perfil una foto escalando y otra con su perro (no falla) y una descripción algo así como “me gusta viajar y el buen rollo”. Genial. Entras ahí buscando que te suban un poco la autoestima a golpe de match y sales con ella por los suelos.

Ayer el periódico publicó que el CIS ha lanzado el primer estudio sobre el amor en España y dice que aquí lo situamos en el cuarto lugar de prioridades, por detrás de la familia, las amistades y la salud. No está mal. Pero, ¿me explicáis entonces las horas que pasamos nosotras teorizando sobre el amor? Son muchas más que las que pasamos hilando lazos familiares, desde luego.

Igual es cosa de la edad, ya se nos pasará. Mientras, seguiremos buscándolo. Deseadnos suerte.

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