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Opinión

Del abandono en Ibiza del Parque Natural

La protección del Parque no sólo es necesaria y urgente, es una obligación, una responsabilidad que incomprensiblemente no se asume

Las imágenes de la jornada en el observatorio de aves en ses Salines de Ibiza

Las imágenes de la jornada en el observatorio de aves en ses Salines de Ibiza / Javier Ramírez

Al Consell de Ibiza debería darle vergüenza comprobar que, puntual en estas fechas, el Consell de Formentera activa entre el 10 de mayo y el 15 de octubre el control de acceso de vehículos al Parc Natural de ses Salines; y desde el día 15, los accesos al far des Cap, es caló des Mort y es Ram. Y poca broma, tanto la Policía Local como la Guardia Civil y los propios controladores podrán sancionar y retirar los vehículos que incumplan la normativa. Mientras, el Consell de Ibiza, el Ajuntament de Sant Josep y el Govern balear no se inmutan. Ni puto caso. Creo que deberían explicar por qué. Recojo en Internet el comentario –hay muchos otros en el mismo sentido– que hacía un visitante que estuvo en nuestras Salinas y sus playas el año pasado: “Es una vergüenza ver cómo se permite que la gente tire basura en el Parque impunemente, latas de bebidas, botellas vacías, briks de cartón, plásticos y todo tipo de desechos que se amontonan incomprensiblemente en un entorno protegido. Incluso al pie del punto de socorrismo se van apilando montones de desperdicios”. Sorprende que los propios visitantes nos alerten y no movamos un dedo para evitar el desmadre.

Son muchísimos los parques naturales del país que limitan el acceso de vehículos, la mayoría previo pago de la correspondiente tasa: Cabo de Gata-Níjar, Sierra de Guadarrama, Serra d’Irta, Laguna Negra, Circos de Urbión, Alt Pirineu, Valle de Arán, Cabañeros, Timanfaya, Islas Cíes, Ordesa, Monte Perdido, Teide, Cabrera, Picos de Europa, Mont-Rebei, etc. ¿Qué demonios pasa en Ibiza? ¿A qué esperamos? La protección del Parque no sólo es necesaria y urgente, es una obligación, una responsabilidad que incomprensiblemente no se asume. Y la desidia tiene nombres y apellidos. Habrá que repetirlo las veces que haga falta: en el cruce que lleva a las playas de es Cavallet y las Salinas deberíamos tener desde hace años un control que protegiera con una única medida los dos enclaves que este verano volveremos a ver masificados y llenos de mierda.

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