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Opinión | Para empezar

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Portadista y redactora

Adiós al camping, bienvenido el lujo

Instalaciones del ya desaparecido Cámping es Canar.

Instalaciones del ya desaparecido Cámping es Canar. / Redacción Ibiza

La última vez que dormí en un camping fue bajo un intenso manto de estrellas en Las Negras, en Cabo de Gata, Almería. En medio de aquel paraíso virgen no había ni una farola que restara brillo al firmamento. Recuerdo otra acampada en la Sierra de Segura, Jaén. Hacía tanto frío que metí una botella de agua caliente dentro del saco de dormir. Al día siguiente nevó. Con más cariño me viene a la cabeza el camping Torre del Mar, en Málaga. Era el típico lugar de vacaciones familiares, en el que lo pasé genial recién cumplidos los 18 años. El Camaleón, en Caños de Meca, Cádiz, fue otra escapada memorable con dos amigas. Aún me resuenan las risas montando la tienda de campaña casi a oscuras cuando llegamos y no olvido el menudeo de drogas que allí había, ríete tú de los ‘openings’ de las discotecas de Ibiza. Ardales o El Chorro, parajes ambos espectaculares de Málaga, fueron dos escapadas con mi hermana que tampoco olvido. Hace poco mi madre se deshizo, durante una limpieza, de la tienda de campaña que usé para ir a Caños de Meca. No duró ni cinco minutos al lado del contenedor antes de que se la llevaran. Era una tienda iglú azul muy fácil de montar. Solo cuando el suelo estaba muy duro, las piquetas podían ofrecer resistencia, nada que no se pudiera solventar con un buen martillo. Nunca pernocté en el camping de es Canar, pero sí conozco temporeros que vivieron muchos veranos allí durante años. Sus hijos crecieron entre bungalows y tiendas de campaña. Ahora cierra después de 50 años de trayectoria. Era una opción habitacional asequible para temporeros y turistas que no podían permitirse otro alojamiento, como el que ahora se erigirá en ese solar: otro hotel de lujo en Ibiza. Me sorprende que sigan adelante proyectos de establecimientos de alto ‘standing’, que requieren tanto personal, y no se busque un espacio para dar cobijo digno a la gente que vive en autocaravanas. Estas no van a desaparecer aunque las muevan de un lado para otro. Han llegado para quedarse en la isla mucho tiempo.

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