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Opinión | Para empezar

El obispo no tiene quien le escuche

Entrevista al obispo de Ibiza, Vicente Ribas Prats.

Entrevista al obispo de Ibiza, Vicente Ribas Prats. / Sergio G. Cañizares

Tras leer lo que el obispo, Vicent Ribas, dijo el domingo en estas páginas sobre los arrendadores que sumen a sus inquilinos en el infierno en la tierra de los alquileres desproporcionados, dudo de que beatos y meapilas multipropietarios acudieran en masa, arrepentidos y compungidos, a los templos de Ibiza para que un párroco (o quizás de Dios mismo) les perdonase su endiablada y persistente comisión del pecado de la codicia. Lo dudo porque me figuro que nadie que es capaz de cobrar entre 800 y 1.500 euros por habitación a una persona o familia haya sentido jamás el devastador dolor que produce la mala conciencia; es más, estoy seguro de que vive feliz de conocerse y, especialmente, de hacerlo a costa de extraer la sangre de sus semejantes.

Nos encontramos aquí ante el extraordinario caso de quien, pese a poseer un inmenso poder para adoctrinar y establecer normas de conducta (el obispo), no tiene quien le escuche en la isla. Se le supone la máxima autoridad entre los cristianos de Ibiza, que no son pocos, pero, vistos los resultados, parece predicar en el desierto, pues el drama de la vivienda, ya enquistado, va cada año a más, empobreciendo a muchos, enriqueciendo a unos pocos. Jesús expulsó a los mercaderes del templo, pero el obispo pitiuso no consigue con sus sermones limpiar esta particular “cueva de ladrones” que es Ibiza.

Cuenta también Ribas que visitó el asentamiento de Can Rova y que lo que vio allí le produjo una inmensa tristeza. El obispo recomienda a los políticos que predican contra los migrantes que se den una vuelta por esos campamentos (o por Cáritas) y miren a la cara a sus habitantes, pues quizás así entiendan que «hay muchísimas personas buenas que sólo vienen a buscar una vida mejor». Lo paradójico de todo esto es que los políticos que deshumanizan a los migrantes, los que los apartan, por ejemplo, de la gratuidad del transporte público (hecho que el mismo obispo censura), son, formalmente, parte de su rebaño espiritual. Y que, curiosamente, mientras la derecha ignora al máximo representante de la Iglesia en Ibiza, es la izquierda la que defiende sus mismos postulados en vivienda y migración.

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