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Opinión | Para empezar

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Cargo: Jefa de sección

Ibiza

Ibiza Medieval: buhoneros y vasallos

Imagen de la inauguración de la Ibiza Medieval

Imagen de la inauguración de la Ibiza Medieval / Toni Escobar

Buhoneros, vasallos, bailarinas, curanderos, princesas, tiranos, esclavos, bufones, piratas, brujas... Aguas malolientes, baratijas, gula por doquier, litros y litros de hidromiel... ¡Bienvenidos a la Ibiza Medieval!

Pero no a la de Dalt Vila, no... ¡A la de verdad! A la de siempre, a la de todo el año, a la Ibiza medieval del siglo XXI. Sí, sí porque tendremos mucha IA y mucho smartphone y mucha airfryer y llevaremos personas a la Luna y sabremos fabricar humanoides, pero no estamos tan lejos de ese medievo que cada segundo fin de semana de mayo toma Dalt Vila. Al menos en Ibiza. ¿No me creen? Pues vayamos por partes.

Lluvia y viento en la jornada del sábado en la Ibiza Medieval

Lluvia y viento en la jornada del sábado en la Ibiza Medieval / J.A.RIERA

Piratas. Creo que esto no hay ni que explicarlo. Estamos rodeados. En todos los campos. Transporte, alojamiento, cocina, venta, reparaciones... La piratería es un modo de vida en la isla. Lo hemos normalizado tanto como los asentamientos y que la gente viva en caravanas, tiendas de campaña y coches. Quienes lean novela histórica seguro que recordarán personajes de hace siglos que dormían al raso, en cuevas o en infraviviendas inmundas. Las condiciones de vida convierten a muchos en vasallos, cuando no en esclavos. Porque... ¿qué es sino alguien que se desloma trabajando y que no tiene para pagar un techo?, ¿que va del trabajo a la chabola y de la chabola al trabajo? Infraviviendas desde las que, como en las ilustraciones de algunos cuentos de hadas, se ve, tan cerca y tan lejos, el mundo de palacio. Riqueza obscena.

De buhoneros, curanderos y brujas vamos bien servidos. La isla es campo abonado para todo aquel que venda a precio de oro remedios milagrosos. Para el cuerpo, el corazón, la mente y el alma. Superamos, y con mucho, la media de charlatanes por metro cuadrado. Y lo mismo con los bufones. Pero de los malos. De los que sólo alaban, no de los que se jugaban el sustento cantando las verdades más feas de nobles y reyes. Si hablamos de aguas malolientes, estamos a punto ya de la temporada de playas cerradas por vertidos. Y de rincones perfumados con urea, ya puestos. Lo dicho... ¡Bienvenidos a la Ibiza Medieval! (del siglo XXI).

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