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Opinión

¿Dónde estás Formentera?

En los últimos días algunos sucesos han provocado cierta inquietud entre la población de Formentera. Todos ellos son graves, iremos de menos a más: una reyerta, una agresión con una pistola de aire comprimido con tres heridos que pasaron por el Hospital, y quizá el que más ha sacudido: una agresión homófoba con una víctima que ha sido hospitalizada. De los agresores de los dos primeros casos se sabe que fueron arrestados y el juez decidirá. En cambio, de la agresión al grito de «¡¡encima maricones…!!», no se sabe, de momento, nada.

Tras la denuncia pública de ‘Sa clau de s’armari’, los medios de comunicación fueron conociendo, poco a poco, más detalles y publicando, tras verificar. Las administraciones públicas: Consell de Formentera, primero, y Govern balear, a las pocas horas, condenaban sin fisuras la agresión homófoba con sendos comunicados oficiales.

Desde que la noticia saltó en medios locales, nacionales y redes, los colectivos sociales más sensibilizados empezaron a movilizarse. Sin casi previo aviso llegaron a concentrarse en la plaza de la Constitució, de Sant Francesc, un centenar de personas. Hubo discurso, a viva voz: una pancarta que mostraba el apoyo a la víctima, una bandera arcoíris y un abanico con los mismos colores. No se oyeron grandes proclamas.

El ambiente estaba lleno de indignación y rabia que solo relajaron, por unos instantes, los aplausos de los asistentes durante el parlamento. Había silencio como muestra de apoyo a Tomás. Luego en las malditas redes empezaron los comentarios típicos de poner en duda la agresión, del estilo: «¿De qué nacionalidad son?». Como si un puñetazo definiera el país de origen de un violento. Denotando prejuicios. Un acólito de este tipo de relatos ahondaba más en la herida con su comentario: «Si no lo dicen ya nos lo podemos imaginar». Genial, y se quedan tan a gusto con sus prejuicios, sin empatía y sin entender el mundo en el que vivimos.

Uno de los comentarios que oí entre los asistentes a esa concentración en la plaza se me quedó grabado: «En Formentera hemos visto de todo pero nunca una agresión de este tipo».

Puedo imaginar que mi interlocutor se refería a suicidios, muertes violentas, incluso homicidios (podemos buscar en los archivos). Agresiones machistas y violaciones también se han registrado. Robos, con y sin violencia; e incendios provocados. Pero hasta la fecha ninguna agresión, hecha pública, por razón de sexo.

Espero que las fuerzas de seguridad tengan alguna pista sobre el agresor y sus acompañantes. Espero que sean detenidos y puestos a disposición judicial.

Pero lo que realmente deseo es que nunca, nunca más vuelva a ocurrir. Ya sé que hay un abismo entre lo que me gustaría y la realidad que, demasiadas veces, va por otro camino. De lo que estoy seguro es que siempre habrá personas que respondan y que se planten ante el odio a lo diferente. Eso me permite mantener un hálito de esperanza en el ser humano para seguir respirando.

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