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Opinión | Para empezar

Nuevo verano, mismas noticias

Da gusto ver cómo devoramos noticias y nos olvidamos de ellas, pero sobre todo de sus protagonistas, a los pocos minutos o días a lo sumo. Migrantes ingresados en centros sanitarios tras sobrevivir a una odisea en el mar; víctimas de explosiones de gas por negligencias inexplicables; trabajadores con familia desalojados de asentamientos de chabolas, y que se quedan de nuevo en la calle; heridos e incluso fallecidos por accidentes de todo tipo, principalmente de tráfico; víctimas de violaciones y agresiones sexuales de todo tipo; asesinados... La lista es tan larga como corta nuestra memoria. O selectiva...

En un mundo tan globalizado y retransmitido al segundo en las redes cualquier cosa es noticia, aunque no lo sea. Desde las estupideces de miles de influencers hasta el continuo desvarío de líderes mundiales, encabezados en esta carrera de la necedad por ese individuo tan patético como peligroso llamado Donald Trump, nada menos que el patrón de la primera potencia mundial.

En nuestras pequeñas islas lidiamos mientras tanto con otros asuntos menores, con el rabillo del ojo puesto en el exterior y los cinco sentidos en la temporada que ya ha empezado desde que las grandes discotecas pusieron en marcha su abrumadora maquinaria.

En esta rueda infinita de noticias que prácticamente se repiten cada año, con diferentes protagonistas, solo hay un patrón: el descontrol y la avaricia. Ya tenemos el primer asesinato, y en plena calle; un joven italiano de 35 años. Y me comentan por la calle que Ibiza está peor que nunca. Discrepo: está como siempre, lo que es peor. El dinero atrae a las sanguijuelas pero no solo en nuestra isla, en todo el mundo.

Entre tanta oscuridad se cuelan de vez en cuando rayos de optimismo, como el proyecto para replantar posidonia, para intentar que este maravilloso mar no se convierta en una sopa caliente e infecta. Intentar arreglar lo que nos hemos cargado durante décadas. Y todavía habrá algún anormal que defenderá que hay que trabajar, por ejemplo fondeando ilegalmente, transportando sin licencia, vendiendo mierda sin control... Resulta difícil ser optimista, pero hay que intentarlo. Se lo debemos a estas islas.

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