Opinión
¿Volverá La Rambla a los ciudadanos?
Recuperar los centros urbanos para los ciudadanos es una de esas políticas contra las que es imposible estar en desacuerdo. Que, además, los alcaldes de Barcelona y Londres, Jaume Collboni y Sadiq Khan, compartan experiencias y trabajen para conseguir ese objetivo es una buena noticia. La Rambla y Oxford Street, dos símbolos urbanos que llevan años pidiendo una segunda oportunidad, merecen esa ambición compartida. Que Barcelona mire a Londres y ponga en paralelo su arteria con la británica resulta revelador porque durante años parecía que estos procesos de desgaste urbano eran poco menos que una especialidad mediterránea. Oxford Street demuestra que no y que incluso uno de los grandes iconos comerciales de Europa puede acabar atrapado en una lógica que lo vacía de significado más allá del consumo rápido y repetido.
En La Rambla cabe preguntarse si es posible frenar de verdad la sustitución del comercio cotidiano por tiendas pensadas solo para el visitante de paso y cómo evitar que los precios de los locales impidan la supervivencia de proyectos arraigados en la ciudad. En Oxford Street, la cuestión no es muy distinta. Tras años de concentración de grandes cadenas y rotación constante de marcas, el reto es romper esa lógica de escaparate global, indistinguible de cualquier otro.
Recuperar estos espacios para la ciudadanía requiere algo más que buenas intenciones y obliga a decidir qué tipo de actividad, de comercio y de usos se quiere en estos ejes y asumir el coste de esa decisión. Ese es precisamente el punto donde muchas estrategias se diluyen. El consenso necesario —amplio, difícil y con implicaciones reales— rara vez se aborda hasta el final. Sin él cualquier transformación corre el riesgo de quedarse en la superficie.
La oportunidad que abre este diálogo entre Barcelona y Londres es evidente. Pero también lo es el riesgo de que todo quede en una foto y un puñado de declaraciones compartidas. Además de diagnosticar el problema, es imprescindible acertar en las decisiones que lo corrigen y sostenerlas en el tiempo, aunque cueste.
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