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Opinión

Aparcamientos, erre que erre

Erre que erre es una expresión coloquial que significa insistir, porfiar, mantenerse terco en una acción, idea o propósito. El alcalde de Vila, ante el rechazo de los vecinos del barrio de sa Real al aparcamiento del bulevar Abel Matutes que ven inviable, fuera de lugar y de medida, sin pies ni cabeza, dice que tendrá en cuenta los comentarios de protesta que los vecinos le hacen, pero no dice que no se hará, se mantiene en sus trece y, todo lo más, se aviene a revisar el proyecto para tratar de paliar los inconvenientes que le plantean. En resumidas cuentas, erre que erre.

Uno no acaba de entender el empecinamiento del Consistorio en meter con calzador grandes aparcamientos, caso de un edificio de cuatro plantas, dentro de una trama urbana ya congestionada, no solo en el bulevar de referencia, también en el puerto, despropósito que con la concentración de vehículos aumentará el caos circulatorio y provocará problemas a los peatones y vecinos que tendrán que soportar el incordio de tantísimo vehículo, más de 700; y más, cuando en el caso de sa Real tenemos un colegio a pocos metros. Siento repetirme, pero yo también practicaré el erre que erre. ¿Alguien puede decirme, de una puñetera vez, por qué no se aprovecha la proyectada incorporación a la trama urbana de la primera ronda, E-10, para hacer en su subsuelo tantos aparcamientos perimetrales y disuasorios como sean necesarios? La ciudad necesita habilitar aproximadamente unas 5.000 plazas de estacionamiento, cosa que dentro de la ciudad no puede hacerse sin crear más problemas de los que intenta solucionar. La E-10 ofrece una posibilidad que no se repetirá. Permitiría sacar los coches de la ciudad sin congestionarla más de lo que ya está.

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