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Opinión | Para empezar

Verónica Carmona

Verónica Carmona

Portadista y redactora

«Cuando seas madre, lo entenderás»

«Cuando seas madre lo entenderás». Es una frase que todas hemos oído alguna vez en boca de nuestras progenitoras. Una verdad como un templo. Así que, cuando llega el momento, no puedes decir que no te habían advertido. Este domingo se celebra el Día de la Madre y aprovecho estas líneas para rendir homenaje a la mía, a la madre que me parió.

Quiero darle las gracias por darme un hogar, hermanos y estudios. Por animarme a volar lejos de casa. Gracias por apuntarme a baile, música, baloncesto y mecanografía, y por aceptar que bailo mal, que nunca llegué a tocar un instrumento, que las canastas estaban demasiado lejos para mi metro sesenta de altura y que tecleo con varios dedos, pero a mi manera.

La maternidad es un trabajo para el que se requiere estar muy cualificada. Exige entrega, presencia y amor, pero también aprender a no olvidarse de una misma. Nunca sabes lo que vas a cosechar, pero te pasas la vida sembrando valores en forma de semillas. Cuando los hijos son pequeños, puede que te caiga alguna torta de esas manitas que te comerías a besos. Te pasas los primeros años poniéndoles límites y sintiéndote mal después por haberlos puesto. Pero esos límites son la base sobre la que se sostendrá su forma de relacionarse con el mundo.

La maternidad es una carrera de fondo que nunca se acaba. Hace seis semanas llamé a mi madre llorando, después de sufrir una crisis de ansiedad, y no dudó ni un segundo: «Sácanos el billete a tu padre y a mí». Le dio igual que ella tuviera una cita médica en Málaga. Estuvieron una semana en mi casa en Ibiza y me cuidó como solo sabe hacerlo una madre.

Ella no es perfecta. Hemos discutido mucho en los últimos cinco años. A veces le cuesta pedir perdón o medir sus palabras, sin saber que hieren. A veces me la ha liado, y yo a ella también. Pero, pase lo que pase, el vínculo es tan fuerte que nunca se rompe. Ese hilo invisible que conecta mi ombligo a su útero es más resistente que los cabos de amarre que mantienen a los barcos seguros en el puerto.

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