Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Editorial

Formentera elegirá al fin a su propio senador

La reforma de la Constitución posibilitará que la isla sea circunscripción electoral separada de Ibiza

Los ciudadanos de Formentera podrán elegir a su propio senador en los próximos comicios, una reivindicación histórica de la isla que al fin se ha conseguido. El pasado miércoles, la tramitación de la cuarta reforma de la Constitución española superó el paso decisivo en el Senado, en una votación prácticamente unánime: tan solo los dos senadores de Vox se opusieron a que la isla pueda ser una circunscripción separada de la de Ibiza. Esta reforma constitucional corrige al fin una anomalía democrática, puesto que Formentera es la única isla española importante que no tiene senador propio en la Cámara Alta. Por tanto, el avance es de importancia capital porque completa el reconocimiento político e institucional de Formentera, que tendrá voz propia en el Senado (concebido como Cámara de representación territorial) y podrá defender directamente sus intereses ante el Estado. Acaba así una situación injusta y discriminatoria que se ha mantenido durante demasiados años, ya que la isla cuenta con su propio órgano de autogobierno separado del Consell de Ibiza desde 2007.

La reforma del texto constitucional sustituirá el guion del artículo 69.3 que une Ibiza-Formentera y las convertía en una agrupación de islas (la única del país) por una coma, que las separará, como dos circunscripciones diferentes. La votación del pasado miércoles en el Senado representa la culminación de un largo proceso de reivindicación que ha puesto de acuerdo a todos los partidos con representación institucional en Formentera desde un primer momento, ya que la reforma supone una mejora indudable para la representación política de la isla, que va más allá de los posicionamientos partidistas. En este sentido, la oposición de Vox no deja de ser anecdótica y coherente con su postura antisistema, pues cuestiona directamente la propia utilidad del Senado y pone de manifiesto su desprecio hacia la población de la isla y su desconocimiento sobre su realidad, al considerar que con poco más de 11.000 habitantes y un alto porcentaje de extranjeros, no necesita elegir a su propio senador.

El caso del senador de Formentera demuestra que la unidad política en torno a un asunto de interés general para la población afectada tiene una fuerza de transformación muy poderosa. Lamentablemente, con la polarización actual y la agresividad que impregna la relación entre los partidos, el consenso político es muy poco frecuente, a pesar de que hay problemas muy graves que afectan a la sociedad y que requerirían un frente común con visión a corto, medio y largo plazo, como la falta de vivienda asequible, por ejemplo. Esta es otra de las lecciones que nos deja la lucha por el senador de Formentera: hay situaciones en las que es necesario dejar a un lado la lucha partidista y mirar más allá de los ciclos políticos marcados por elecciones cada cuatro años. El beneficio es para toda la sociedad. Es cuando la política demuestra su sentido y utilidad al velar por el interés general y contribuir a solucionar problemas y mejorar las condiciones de la población. Un sentido que, lamentablemente, se pierde a menudo entre tanto griterío y ataques cruzados que exceden de la legítima confrontación política y que tanta desafección provoca entre la ciudadanía.

Tracking Pixel Contents