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Opinión

De aquellos abriles

Abril es un mes aparente y resultón, pero muy capaz de darnos sorpresas. Abril viene del aprile latino que significa abrir, en alusión a las yemas que brotan como un milagro en las ramas secas y al hecho de que florezcan hasta las humildes y aerofágicas habas. La buena fama de abril llega al extremo de que las niñas de buen ver, en vez de años, cumplen abriles. Es también cuando los vates inflamados por las flores y por una luna mórbida y rojiza nos castigan con sus líricas tabarras. Los payeses son los únicos que no se dejan engañar por cursiladas y tópicos fervores, de aquí su retahíla de críticos refranes: “Es bril, un bo de cada mil” / “Es bril rient, mata de fred a la gent” / “Es compten per mils els mals abrils” / “Abril abrilet, més dolent que set” / “Lluna d’abril, matures mil”. Pero no todo son desgracias. El sol calienta más, el día se alarga, las siembras sacan la cabeza y es el momento de hacer acopio de plantas aromáticas y medicinales, cascall, ruda, olivarda, herba lluisa, salvia, romaní, llevamà, plantatge, herba de Santa Maria, arinjol y menta.

Mis recuerdos de abril son olfativos y papilares. En abril, no sé por qué, los huevos salían con frecuencia con dos yemas. En casa los comíamos fritos, con la clara levemente chamuscada en los bordes y mi hermano Joaquín y yo nos chupábamos los dedos. También la nata de abril era especial, más amarilla y tan espesa que la untábamos con azúcar como si fuera mantequilla sobre grandes rebanadas de pan. También los pájaros nos ofrecían canoros abriles y cuando callaban al anochecer, en las albercas y feixes daban las ranas su desafinado concierto al que seguía el estridulante canto de los grillos. Abril también era y es un mes festivalero. El día 2 hemos celebrado la fiesta de Sant Francesc de s’Estany, el 5 la de Sant Vicent de sa Cala, el 14 la de Sant Elm, patrón de los marineros que algunos confunden con San Telmo, Pedro González de nombre, que fue dominico. Y ayer, 23, celebramos la fiesta en Sant Jordi de ses Salines que nos recuerda la gesta del caballero que venció al dragón, historia muy acorde con el perfil almenado del pequeño templo, uno de los más icónicos de la isla.

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