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Opinión | 6º Encuentro Comercio C4

Ricard Cabedo

Por un sector comercial más fuerte y unido

Una persona sujeta una bolsas con compras

Una persona sujeta una bolsas con compras / Europa Press

Para las personas que nos dedicamos al comercio resulta satisfactorio comprobar cómo en muchas conversaciones con familiares o amigos, con frecuencia hay alguien que relata cómo la primera responsabilidad adulta que recibió en su infancia fue el encargo de ir a la tienda del barrio a comprar cualquier artículo que se necesitaba en casa. Esa primera experiencia con el mundo de la responsabilidad ha marcado a muchas personas en su relación con el comercio y ha creado fuertes vínculos con muchas generaciones de ciudadanos.

El comercio constituye hoy uno de los pilares fundamentales de la economía española, no sólo por su peso cuantitativo —representa el 13% del conjunto de la economía nacional—, sino también por su impacto directo en la vida cotidiana de millones de personas. Hablar del sector comercial es hablar de empleo, de cohesión social, de equilibrio territorial y, en definitiva, de la vertebración del país. No en vano, genera el 17% del empleo en España, lo que lo convierte en uno de los mayores motores de ocupación.

Más allá de las cifras, el comercio cumple una función esencial que a menudo pasa desapercibida: garantiza el abastecimiento de la población, incluso en los momentos más difíciles. Las distintas crisis vividas, que tensionan al máximo las cadenas de suministro, han puesto de manifiesto la resiliencia de un sector que, lejos de detenerse, ha sabido siempre adaptarse con rapidez y eficacia. Esta capacidad de adaptación ante cualquier circunstancia demuestra que estamos ante un sector altamente eficiente y productivo, capaz de reinventarse en los contextos adversos. Hoy nos enfrentamos a una nueva e incierta crisis derivada del conflicto en Oriente Medio, y estamos seguros de que nuestro sector volverá a dar la cara.

Además, el comercio insufla vida en las calles, generando relaciones humanas y contribuyendo a la seguridad y dinamización de los entornos urbanos y rurales. Como muchas veces se ha dicho, las ciudades son hijas del comercio. Y esto se hace especialmente palpable en muchos municipios afectados por la despoblación, dónde el comercio es mucho más que una actividad económica: es un servicio esencial. Su desaparición no sólo implica pérdida de empleo, sino también un deterioro profundo del tejido social y de la calidad de vida.

Sin embargo, pese a su relevancia, el sector se enfrenta a desafíos estructurales que amenazan su propia sostenibilidad a medio y largo plazo. Uno de los principales retos es el exceso de carga regulatoria. Las empresas comerciales deben lidiar con un entramado normativo complejo, procedente de distintas administraciones — europea, estatal, autonómica y local—, que en muchas ocasiones resulta redundante, contradictorio o desproporcionado. Esta sobrecarga no sólo dificulta la actividad diaria, sino que también resta competitividad, desincentiva la inversión y acaba perjudicando al consumidor final. Ponemos sin duda en valor los esfuerzos de diagnóstico y simplificación que desde la Secretaría de Estado de Comercio y diversos gobiernos autonómicos se están haciendo, pero se trata aún de un largo camino, pues persisten diversos proyectos legislativos que amenazan la productividad del sector.

A ello se suma un problema cada vez más acuciante: las dificultades para garantizar relevo generacional. Muchos comercios tradicionales siguen viendo cómo sus propietarios se jubilan sin encontrar continuidad en su actividad, y esta tendencia pone en riesgo la supervivencia de un modelo comercial que ha sido clave en la configuración social y económica del país.

Otro factor preocupante es el absentismo laboral, que impacta de forma directa en la productividad y en la organización de los negocios. En un sector donde la atención al cliente es fundamental, cualquier alteración imprevista en las plantillas tiene consecuencias inmediatas. Afrontar este problema creciente, que no solo es de índole económico sino también social, requiere un enfoque integral dónde se otorgue un papel más activo a las mutuas.

Pese a estos problemas, el comercio español ha demostrado una notable capacidad de resistencia. Ha incorporado nuevas tecnologías, ha avanzado en digitalización, ha mejorado sus procesos logísticos y ha diversificado sus canales de venta. La convivencia entre el comercio físico y el electrónico es hoy una realidad que, bien gestionada, puede convertirse en una oportunidad para fortalecernos.

En este contexto, resulta imprescindible que las administraciones públicas nos escuchen como sector, para conocer de primera mano sus necesidades y evaluar el impacto real de cualquier nueva medida. La mejor regulación no es ni mucho menos la más abundante, sino la más eficaz.

Para reflexionar sobre todas estas cuestiones y celebrar un día de encuentro y afirmación sectorial, desde la Comisión de Comercio, Competitividad y Consumo -conocida como C4- de CEOE hemos puesto en marcha la 6ª edición del Encuentro de Comercio, que se celebrará el próximo 29 de abril en la ciudad de Toledo, con la imprescindible colaboración de la Confederación Regional de Empresarios de Castilla-La Mancha (CECAM).

Además de las intervenciones de primer orden institucional -del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, a la Secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla, pasando por el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, o el presidente de CECAM, Ángel Nicolás-, en esta ocasión contaremos, para analizar el presente y el futuro del sector, con expertos como el general de brigada del Ejército de Tierra Víctor Bados, el catedrático de Economía José María O’Kean, la directora general de Turismo, Comercio y Artesanía de Castilla La Mancha, Arantxa Pérez, o la triple medallista olímpica Lydia Valentín. Todos ellos conducidos por la batuta de la comunicadora Macarena Berlín.

El comercio no pide privilegios, sino condiciones adecuadas para seguir desempeñando su papel esencial en la sociedad. Para tener un sector cada día más fuerte, os esperamos un año más a todos: comerciantes, proveedores, consumidores y autoridades. Nos vemos en Toledo.

Cargo

Ricard Cabedo, presidente de la Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo (C4) de la CEOE,

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