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Opinión | para empezar

La pesada de los migrantes y los muertos

Pues sí, ya estoy otra vez con el temita. Ya estoy otra vez escribiendo de muertos y de migración. Repitiendo un día más que no es normal, que no puede dejar de ser noticia, de impactarnos y de hacernos sentir mal la continua aparición en las playas de Formentera de cuerpos de personas fallecidas durante su viaje hacia Europa.

Este miércoles se enterró en el cementerio de Sant Francesc a la mujer embarazada de una niña encontrada cerca de la playa de ses Canyes el 30 de marzo. Por fortuna, alguien tuvo la valentía de dar publicidad a un hecho que hasta ahora ha pasado prácticamente desapercibido, quizás de manera intencionada.

Varias decenas de ciudadanos de Formentera se presentaron en el camposanto para acompañar y despedir a dos personas que, seguramente, nunca serán lloradas por sus familias. Eran muchos y, al mismo tiempo, eran pocos. Porque se puede tener unas ideas políticas u otras; una elevada educación universitaria o no saber ni hacer una o con un canuto; ser católico, musulmán, judío, ateo o agnóstico; pero ante la miserable y trágica muerte de una mujer que en sus últimos minutos de vida era consciente de que con ella moría también su hija, todos los seres humanos con un mínimo de decencia deberían sentir dolor. Y demostrarlo.

El miércoles se enterró a una mujer que escapó de su país no se sabe cuándo para salvarse, no solo ella, sino probablemente a gran parte de su familia. No creo que fuera una delincuente potencial y descelebrada que se subió a una patera embarazada. Porque seguramente ni siquiera estaba en sus planes ser madre: las mujeres siguen siendo carnaza para los indeseables en todos los escenarios posibles, y una gran proporción de las que llegan a Europa con niños pequeños han sido violadas durante el viaje desde sus países de origen, que puede durar años.

Así que sí, ya está aquí otra vez la pesada de los migrantes y los muertos. Y ya aviso de que, mientras pueda, seguiré escribiendo que todas las vidas tienen el mismo derecho a ser vividas y nadie debería morir ahogado por llegar a Formentera en patera en lugar de en yate privado.

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